La caída en el precio del dólar desde que comenzó el conflicto con el campo implica altos costos financieros y económicos para el BCRA y para la economía en su conjunto. Más allá de que el gobierno busque darle una lección a los especuladores, esta baja del dólar podría funcionar como una especie de anclaje para la tasa de inflación futura. Esta nueva banda de flotación podría ubicarse entre los $ 3-3,10 pero podría bajar hasta los $ 2,95 si el campo no cede.
Lo curioso es observar el comportamiento anticíclico del BCRA entre agosto y octubre del año pasado y la actualidad. Durante la crisis de las hipotecas en EE.UU. del 2007, el BCRA dio una clara señal a los mercados y dejó subir el dólar de $ 3,05 a 3,15. Mientras que las tasas de interés se movieron hacia arriba (la Badlar pasó del 8,5 al 14%). Lo curioso es que ahora la intervención del BCRA ha generado una baja en el valor del dólar de $ 3,22 a 3,09 junto a una suba en la tasa de interés y una restricción del crédito impensada para este modelo de crecimiento. La duda es cuánto tiempo tardará en recuperar los casi u$s 1.800 millones de reservas que perdió entre el 27 de marzo y la actualidad. Pero es casi seguro que las tasas pasivas no volverán a su nivel original y se ubicarán más cerca de la inflación real del 25%. El tipo de anclaje que se buscaría es peligroso, en caso de que en el futuro el gobierno no encuentre soluciones a tres problemas: el conflicto con el campo, el aumento de la inflación y el fuerte incremento del gasto público. Lo paradójico es que por primera vez en la historia argentina una crisis de confianza provoca una caída en el tipo de cambio nominal. En el 2002 la inflación aumentó un 40% y el dólar pasó de $ 1,40 a 3,80 entre enero y abril estabilizándose en diciembre de ese año en 3,40 para luego comenzar a bajar.
La idea de anclar la inflación mediante una baja del tipo de cambio suena bastante heterodoxa, pero puede ser peligrosa si no se alcanza el objetivo buscado que es reducir la inflación nominal observada de la economía del 25% al 12%. Hoy la inflación no es el 9% que da el INDEC pero tampoco llega al 40% como en el 2002. Tal vez, mejor sería volver al esquema de metas de inflación que abandonó la Argentina. Este sistema funciona en muchos países del mundo como Brasil en donde el Banco Central caba de aumentar las tasas de interés porque la inflación subió en un mes del 4,7 al 5% anual. Pero esto no depende de las autoridades del Central sino de lo que decida hacer el gobierno con el INDEC. Por ese motivo una de las pocas herramientas con las que cuenta el BCRA para frenar la suba de los precios es un anclaje con una nueva banda de flotación del dólar en un sistema de reservas administrados.
Hoy la tasa de inflación del 25% se podría reducir a valores cercanos al 12%. La economía en su conjunto, en particular el complejo exportador primario y de manufacturas industriales y las empresas sustitutas de importaciones, que se han favorecido con un dólar alto y salarios bajos podrían sufrir por la reducción en la competitividad de sus exportaciones y por un aumento en el volumen de las importaciones que trae aparejado mantener un dólar bajo. |