Por FLORENCIA DONOVAN - Acertar el próximo movimiento del tipo de cambio es casi tan difícil como dar con el número ganador de la Quiniela. No porque la evolución del dólar sea producto de la “especulación” de los inversores, sino porque en la city aseveran que las intervenciones oficiales parecerían ir siempre en contra de las tendencias que subyacen en el mercado. Basta ver lo que sucede en el circuito minorista para ilustrarlo: en los bancos reconocen que la demanda de billetes del público volvió a trepar la semana pasada y, así y todo, el precio del dólar en las pizarras descendía casi 4 centavos en la semana, a apenas $ 3,05 para la compra y $ 3,09 para la venta.
Con un clima político enrarecido, y un sector importante de la población encolumnado con el reclamo del agro –que ocupa cada vez más el lugar de una oposición política y ya no sólo el de un simple actor económico– en los bancos arriesgaban que no debería sorprender que se mantengan las compras de dólares esta semana. No por nada el dólar informal, que surge de la operatoria conocida como de contado con liquidación, seguía firme a $ 3,22, 15 centavos por encima de la divisa formal. En otras palabras, todavía existían inversores dispuestos a pagar un precio más caro por hacerse de dólares y en el exterior.
Sin embargo, advierten, por otro lado también cuentan con que el Gobierno seguirá firme sosteniendo el tipo de cambio en los niveles actuales o incluso propiciando algunas bajas adicionales. Tal como lo hizo el viernes, rueda en la que el BCRA volvió a intervenir con fuerza tanto en el mercado spot (o del día) como en el de futuros, para mantener los precios del dólar en $3,07 en el circuito mayorista. “El lunes (por hoy) va a pasar todo lo contrario de lo que todo el mercado espera. El Gobierno parece funcionar así, buscando todo el tiempo la imprevisibilidad”, señaló un operador.
A juzgar por las operaciones del Banco Central en el mercado de futuros, algunos operadores deslizaban asimismo que la entidad que preside Martín Redrado podría llevar la cotización de la divisa mayorista en torno a los $3,02, casi cinco centavos por debajo de su cierre del viernes. Y es que la autoridad monetaria estuvo vendiendo dólares para fin de junio a $3,05, y hasta ahora nunca terminó pagando de más en sus contratos de compraventa a futuro.
Bajas adicionales del tipo de cambio, sin embargo, no se lograrían sin esfuerzo. De acuerdo con un informe de la consultora Finsoport, desde que se desató la crisis con el campo se habrían “perdido” reservas internacionales por casi u$s 4.800 millones, y es de esperar que al Central le cueste otro tanto mantener el dólar en los niveles actuales. Según la consultora, a raíz del conflicto, el agro estaría liquidando menos divisas de las esperadas –unos u$s 700 millones en el bimestre abril-mayo–, pero habría incrementado casi en un 40% las ventas con respecto al mismo período del año anterior. El problema es que también la demanda de divisas del sector privado es mayor a la del 2007.
La suerte del dólar también estará directamente ligada a la evolución de las tasas de interés. En los bancos advierten que con tasas de plazo fijo cercanas al 18% anual, el dólar debería dejar de ser un polo de atracción. Aunque también parecería que tasas tan altas empiezan a incomodar al Central. |