Por IGNACIO OLIVERA DOLL - Lo que ya es tangible en los grandes bancos del sistema financiero se empieza a notar en los relevamientos oficiales: la recuperación que habían empezado a sugerir los depósitos a plazo fijo se revirtió abruptamente durante la última semana de mayo y profundizó la amenaza para el otorgamiento de préstamos al sector privado, que hoy intentan mantener con creciente dificultad las entidades locales.
Todo se derrumbó, con más precisión, el día siguiente a los actos que realizaron paralelamente el agro y el Gobierno, en Rosario y en Salta, el 25 de mayo pasado. Hasta última hora del lunes 26, los ahorristas cancelaron cerca de $ 1.000 millones de sus plazos fijos en moneda local. Fue el aliciente de peso para interrumpir la esperada “resurrección” en el fondeo del sistema financiero: los plazos, que habían repatriado unos $ 300 millones durante la semana del 16 y el 23 de abril, volvieron a derrumbarse en $ 444 millones y redondearon una caída de $ 1.784 millones para este tipo de depósitos en pesos en todo mayo ($ 2.151 millones en ambas monedas, en gran parte por el último ajuste en el tipo de cambio).
Una “audaz” comparación con la crisis de 2001 permitiría calcular aisladamente la magnitud del derrumbe actual. Actualmente, el saldo negativo mensual, en plazos fijos, representa una quinta parte de la liquidez que se fugó durante los 30 días previos al “corralito” que, el 1° de diciembre de ese año, anunció el ex ministro de Economía, Domingo Cavallo, para resguardar el fondeo de las entidades. Aquella vez los ahorristas habían retirado u$s 3.374 millones en un mes (un 8% del total de plazos fijos). Esta vez, la fuga fue –medida en moneda extranjera– de u$s 700 millones (algo más del 3% del total).
“Ésa era una situación bastante más complicada, porque hoy la caída de depósitos ha sido mayoritariamente financiada con liquidez. Frente a la salida de depósitos, el Banco Central ha intentado proveer de liquidez; renueva menos Lebac, o participa con recompras en el mercado secundario. Eso hace que los préstamos, por ahora, por lo menos no hayan caído, sino que se mantengan con un leve crecimiento”, explicó el economista de una consultora local.
Efectivamente, el actual stock de préstamos al sector privado sigue creciendo, pero muestra una profunda desaceleración en las colocaciones. Según los datos del Banco Central, las líneas de crédito mostraron el menor crecimiento del año (1,25%, si se toma el monto en ambas monedas; y 1,78%, en pesos), y la mitad del registrado en igual mes del año pasado (3,34%).
Las entidades otorgaron en mayo pasado unos $ 1.783 millones adicionales en efectivo a empresas y particulares. “Evidentemente acá tenés el efecto de la caída en los depósitos –explicó la misma fuente–; el sistema va ajustando vía disminución de la liquidez. En este tiempo, se ve una caída de los activos líquidos: Lebacs, pases y depósitos en el Banco Central”, agregó la misma fuente.
Aún así, un economista que mantiene trato cotidiano con los bancos líderes sugirió a El Cronista que la caída en las cifras oficiales podría incrementarse en los próximos meses: “Estos depósitos que hoy caen son como un insumo para los bancos, y eso los lleva a recortar sus carteras de créditos. Pero el efecto está rezagado; el proceso de otorgamiento de un crédito no es de hoy a mañana. Hay inercia, es un proceso más lento; y por eso los préstamos tardan siempre en caerse y en recuperarse”, explicó.
El especialista destacó, sobre todo, el “amesetamiento” que se percibe en los ítems de los “documentos a sola firma”, los “descontados” y los “comprados”, frecuentemente utilizados por exportadores. Ya se percibe una caída, por ejemplo, en los nominados en dólares (de 0,8%: u$s 40 millones). Un claro indicio, a su juicio, de que buena parte de la desaceleración puede atribuirse al paro del agro. |