Por LEANDRO GABIN - Aunque podría haber sido peor, el mercado local igual dejó ayer un saldo muy negativo. Contexto externo y mucho ingrediente localista es la explicación al alcance de la mano para describir la jornada. Claro que los ánimos estaban caldeados después de que el campo refutó la tardía idea de CFK (vertida el lunes por la noche) con respecto al destino de los fondos de las retenciones. La reacción del mercado fue casi tan lógica como la del campo, y el Merval terminó perdiendo 2,42% (si bien supo estar más de 3% en rojo), mientras que los títulos públicos derraparo hasta 3,2%. “Se vieron nuevos mínimos en algunos papeles. Si había alguna esperanza de que se arreglaba el conflicto, quedó atrás. Por el contrario, se tiró más leña al fuego y ningún inversor quiere apostar por Argentina hoy por hoy. Creo que el mercado seguirá como hasta ahora, agonizando lentamente”, resumió Guido Bizzozero, analista de Allaria Ledesma.
La historia contará que –como era de prever– los papeles bancarios fueron los más perjudicados (excepto el 6% de baja de Telecom): se vieron pérdidas superiores al 5%. De todas formas, la caída fue dura y pareja en casi la totalidad de las cotizantes.
Para peor, el volumen (que el día anterior fue de unos pobres $ 52 millones en papeles domésticos) trepó a $ 130 millones. Caída con alto volumen confirma la tendencia bajista, dicen los libros de texto. Incluso, el recorte de pérdidas sobre el filo de la rueda habría correspondido a estrategias de trading en el día (venderse y luego recomprar a precio más bajo). “Algunos (inversores) marcaron precios, por eso el saldo termina siendo mentiroso. Fue peor de lo que se ve”, dice Rodolfo Acosta, analista de Arpenta.
Los clásicos castigados por la incertidumbre local volvieron a ser los títulos públicos. Ayer, además, sumado a que se publicó el IPC K reloaded (que dio 0,6% en mayo pasado) que deparó más de lo mismo. Simplemente se blanqueó mediante una estadística antojadiza el número de inflación (subvaluado, obvio) que el Gobierno viene publicitando desde enero de 2007. Incluso las compras de cupones PIB y Bonar no fueron suficientes para la renta fija local que volvió a recortar, especialmente el Discount en pesos que cerró a $ 98 (esta vez, sin la ayuda de Redrado).
De todas formas, los especialistas no creen que retorne una virulenta ola de ventas. Creen, por el contrario, que en peor de los escenarios, los activos irían recortando lentamente. “Los bonos pueden llegar a ir más abajo. Incluso, está el problema de que los que desarman posiciones no encuentran compradores”, acota Acosta.
Para Javier Salvucci, jefe de analistas de Silver Cloud Advisors, “si se extiende el conflicto y hay más pesimismo los títulos pueden caer entre 5% y 8% para testear niveles mínimos como en el pasado” (ejemplo, el Discount supo estar en $ 86).
El escenario tampoco está despejado para el mercado accionario.
Los operadores creen que un país “paralizado” por el conflicto agropecuario redundará (algo que ya está sucediendo) en la economía y, por ende, en las ganancias de las empresas que cotizan en Bolsa. “El descontento se traduce en los precios. Creo que dado el contexto, van a seguir ajustando los bancos y, los demás, podrán tener una suba por especulaciones de corto plazo”, indica Salvucci. “El mercado va a estar lateral, a los sumo podrá haber un rebote técnico pero el clima va a ser el mismo”, coincide Bizzozero. Para peor, las AFJP hacen cash o plazo fijo en el último tiempo, lo que deja desolado al mercado. |