El retorno de la volatilidad a los mercados globales en el último año de turbulencias vinculadas con el crédito, después de tres años de calma, ya ha obligado a los inversores a reducir los activos relativamente riesgosos.
La mayoría de los modelos que gobiernan el manejo del riesgo usan la volatilidad de los precios como la medida clave de la "seguridad" de las inversiones.
Si la volatilidad sube, la transacción se torna más riesgosa, por lo que o bien se recorta esa posición, o debe subir la compensación por el riesgo asumido.
Pero la esperanza de que la volatilidad de los mercados globales empezaría a reducirse nuevamente hacia los niveles históricos bajos de años recientes a medida que se moderaba el racionamiento del crédito sufrió un revés serio.
Una fuente de volatilidad potencialmente más arraigada ha surgido de la inflación alimentada por las materias primas y el dólar y la incertidumbre sobre la respuesta de los bancos centrales y los Gobiernos.
El dólar perdió más de un quinto de su valor contra una canasta de las monedas más transadas del mundo .DXY en el período de dos años hasta marzo.
Esta baja finalmente ha sido identificada por el Tesoro y la Reserva Federal de Estados Unidos como una fuente clave de la creciente inflación de los precios de las importaciones, el petróleo y las materias primas.
Como el petróleo y las materias primas están denominados en dólares, un descenso en el tipo de cambio del dólar los hace más baratos para quienes están fuera de Estados Unidos.
También eleva la demanda de los recursos escasos y refuerza el precio en dólares de esas materias primas, exagerando la duplicación de los precios del petróleo en el último año.
DIVISORIA DE AGUAS
El claro vínculo que trazó la semana pasada el presidente de la Fed Ben Bernanke entre la baja del dólar, las alzas de los precios de las materias primas y la lucha contra la inflación parece una divisoria de aguas.
Esto fue interpretado por los mercados como una señal de que la Fed estaría preparada para subir las tasas de interés a fin de evitar un nuevo colapso inflacionario del dólar.
"Si uno se remonta en la historia, siempre se encuentra que los puntos de inflexión en el mercado cambiario están definidos por los funcionarios, el tipo de cambio se mueve a tal punto que provoca un cambio de política, y el dólar parece estar moviéndose a ese punto", dijo Avinash Persaud, presidente de los asesores de inversión Intelligence Capital.
"Como está ocurriendo en un momento en que la economía de Estados Unidos sigue débil, la repercusión será unos mercados de acciones fuertemente más bajos", dijo Persaud.
"Esto empieza a desarrollarse como la caída de la bolsa de 1987, cuando un intento por detener el desplome del dólar hizo que los mercados sintieran que no había respaldo para las acciones", agregó.
Y ahí yace la raíz de la incertidumbre y la volatilidad.
¿Subirá la Fed las tasas de interés dos veces este año, como ahora muestran los mercados de futuros, si la economía de Estados Unidos continúa debilitándose? ¿Podrá intervenir comprando dólares sin apoyar ese movimiento con tasas de interés más altas?
¿Cuenta con el apoyo del Banco Central Europeo, que parece tener toda la intención de hacer subir sus propias tasas a pesar de debilitar al dólar en ese proceso?
Lo que es seguro, es que la confusión de la política económica ha hecho subir las mediciones de la volatilidad.
El indicador más obvio es la volatilidad implícita de las acciones de Wall Street, el llamado "índice del miedo" .VIX, que ha aumentado ocho puntos porcentuales a 24 por ciento a lo largo del último mes.