El Gobierno renovó ayer sus señales para mantener bajo control y en baja el precio del dólar en la plaza local: utilizó a la banca pública para propiciar un retroceso de un centavo del precio de venta en el nivel minorista y de medio centavo en la divisa para operaciones mayoristas.
El objetivo lo logró por la acción combinada del Banco Central (BCRA) y el Banco Nación, entidades que, con sus ventas, siguieron marcando la tendencia de los precios en la plaza de contado y la negociación a futuro mediante contratos por liquidarse en los próximos meses por unos US$ 80 millones.
De la mano de esa acción, la cotización minorista del billete cayó a $ 3,07 para el tipo vendedor, con lo que se colocó en niveles que no mostraba desde diciembre de 2006, en una plaza que volvió a mostrar inequívocas señales de demanda del público, según coincidieron en describir desde bancos y agencias de cambio.
En tanto, el dólar mayorista comenzó la semana con nuevas bajas y cotizó sobre el cierre a $ 3,035 por unidad, medio centavo debajo del cierre anterior.
"Hay que destacar que hoy [por ayer] el BCRA, a pesar de colocar futuros por debajo del contado (ofreció junio a $ 3,035 y julio a 3,040), vendió porque a los bancos y las empresas, que no se quieren desprender del dólar en este contexto de incertidumbre, no les interesó el negocio aun a tasas de interés más que tentadoras", afirmó Fernando Izzo, de ABC Mercado de Cambios.
Los operadores coinciden en señalar que la continuidad del conflicto con el campo genera una demanda adicional de divisas que, en el nivel minorista, parece estimularse con la progresiva baja del precio. Hay que recordar que, en poco más de un mes, la divisa se abarató más de 14 centavos (4,7%), "con lo que se transformó en una de las pocas mercancías que pueden adquirirse ventajosamente con pesos que, por efecto de la inflación, ceden poder de compra frente a otros productos", explicó a LA NACION ayer un cambista al analizar la sostenida demanda.
"El Central está marcando la cancha. Por el volumen de reservas que tiene, puede fijarlo en el nivel que desee, más allá de las presiones de mercado. Como se especulaba con una nueva corrida, salió a apreciar", señaló a la agencia oficial Télam el economista de la consultora Econviews, Federico Bragagnolo.
"Esa apreciación nominal ayuda a combatir la inflación, aunque un dólar más barato representa un castigo al campo y a la industria, y contradice la propia política de este gobierno, que defendió un tipo de cambio alto y competitivo", agregó.
Para el economista del Grupo Fénix, Jorge Schvarzer, "el BCRA ya mostró que puede controlar el mercado e hizo perder dinero a los que compraron dólares. Sin embargo, eso plantea un problema a mediano plazo. Tendría que volver a los niveles anteriores, pero le será difícil mientras tengamos esta tensión política".
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