Por NATALIA DONATO - El dólar tocó ayer su mínimo nivel en los últimos dos años –se negoció a $ 3,06– y los analistas estiman que puede seguir cayendo. Sin embargo, la preocupación empresaria por la pérdida de competitividad generada a partir de la caída en la cotización de la divisa quedó relegada tras la irrupción del conflicto entre el Gobierno y el campo y la consecuente parálisis de todas las industrias del interior del país. Hoy los directivos de las compañías están mucho más desorientados por desconocer el rumbo de esta crisis y por los efectos que esta pelea está causando en la producción que por la merma del dólar. “Las industrias están atravesando una situación lamentable”, repiten a coro empresarios de todos los sectores.
Si bien el foco de atención hoy está puesto en ver de qué manera pueden sortear las dificultades en materia de abastecimiento de insumos y transporte de la producción, la caída de dólar también inquieta a los industriales y será eje de los reclamos cuando el conflicto con el campo se resuelva. La apreciación cambiaria no sólo afecta a las industrias exportadoras, sino también a varios sectores que destinan gran parte de su producción al mercado interno y que se ven amenazados por la avalancha de importaciones, como es el caso del calzado y el rubro textil, por ejemplo.
Previo al inicio del conflicto entre el Gobierno y el sector agropecuario, los empresarios habían planteado en reiteradas oportunidades su preocupación por la apreciación real de la moneda, ya que si bien el tipo de cambio nominal se mantenía, hasta hace dos meses, en torno a los $ 3,15, la aceleración inflacionaria generaba una disminución del tipo de cambio real. Con un dólar 10 centavos más bajo, la suba de precios podría atenuarse y la caída en el tipo de cambio se podría compensar con una desaceleración de la inflación, enfatizaron fuentes de la Unión Industrial Argentina (UIA). Sin embargo, los precios suben de todas formas.
“Muchas veces dijeron que la UIA pedía devaluaciones; esto no es así, lo que estamos procurando es mantener un tipo de cambio real competitivo, que es uno de los pilares de este modelo”, había afirmado el vicepresidente de la entidad, José Ignacio de Mendiguren, cuando la divisa comenzó su carrera descendente.
Pérdidas
La decisión del Gobierno de enviar el proyecto de ley de las retenciones móviles al Congreso generó algo de calma en el ánimo de los empresarios, quienes, aunque con escepticismo, anhelaban una resolución definitiva del conflicto entre el campo y el Gobierno. Pero el discurso de ayer de la presidenta Cristina Fernández recrudeció la crisis. La comisión de enlace ratificó el cese de comercialización hasta el viernes, lo que sigue demorando una solución y, así, la normalización del sistema productivo. “Si tuviéramos que responder qué hay que hacer para fundir a las empresas de un país, la respuesta sería: ‘Esto que está ocurriendo‘”, señaló, muy afligido, un empresario del sector lácteo.
Las empresas están recurriendo, cada vez más, a planes de contingencia para afrontar esta crisis. Además de eliminación de horas extras, vacaciones anticipadas y suspensiones de trabajadores, las fábricas están frenando líneas de producción y, en algunos casos, parando plantas enteras. Además, en la industria automotriz están recurriendo al uso de aviones para transportar los insumos que no pueden llegar a las fábricas por tierra. |