Los aumentos de las tasas de los mercados de dinero y las crecientes presiones inflacionarias habían llevado a algunos inversores a prever un alza de tasas del BNS. Esto por un momento hizo subir al franco suizo a su máximo en 17 años contra el yen.
Pero el repunte se disipó cuando el banco mantuvo sus tasas sin cambios por tercer trimestre consecutivo. Sin embargo, el presidente del BNS Jean-Pierre Roth dijo que era posible un incremento de la tasa en septiembre.
Los analistas decían que los inversores podrían ver la decisión del BNS como una razón para disminuir las expectativas de un alza de tasas del Banco Central Europeo (BCE), contra las previsiones actuales de un aumento en julio.
Sin embargo el panorama del dólar estaba empañado por unos datos económicos desfavorables y las persistentes preocupaciones sobre la desaceleración económica de Estados Unidos.
Además, el racionamiento global del crédito oscurecía las expectativas de un alza de la tasa de interés estadounidense en el corto plazo, desde el nivel actual del 2 por ciento.
Al miércoles, los mercados de futuros para las tasas de interés de corto plazo de Estados Unidos mostraban una probabilidad de 48 por ciento de que la Fed eleve las tasas en 25 puntos base en agosto, una caída desde el 90 por ciento visto antes esta semana.
A las 1116 GMT, el dólar ganaba el 0,1 por ciento diario contra una cesta de monedas principales .DXY, tras haber marcado previamente un mínimo en una semana de 73,205.
Ante el franco suizo, el dólar subía el 0,75 por ciento a 1,0445 francos, revirtiendo las caídas anteriores al anuncio del BNS <CHF=>.
Contra el dólar, el euro disminuía 0,2 por ciento a 1,5496 unidades de Estados Unidos <EUR=>.
Los inversores estaban atentos a los datos de los pedidos semanales del seguro de desempleo de Estados Unidos, a las 1230 GMT. A las 1400 GMT se conocerá el índice de la actividad de negocios de la Reserva Federal de Filadelfia.