En tanto, el dólar pasaba a terreno positivo antes de un encuentro de la Reserva Federal estadounidense programado para esta semana. Los inversores prevén que de esa reunión saldrá un fuerte mensaje contra los riesgos de la aceleración de la inflación.
Se prevé que la Fed mantenga sus tasas en el 2 por ciento el miércoles, pero la aceleración de la inflación de los alimentos y la energía ha hecho que los mercados de futuros descuenten al menos un par de subidas de tasas hacia fin de año.
El precio del petróleo superaba los 136 dólares el barril el lunes, pues las alteraciones del abastecimiento en Nigeria contrarrestaban las promesas de Arabia Saudita, de bombear más crudo.
A diferencia de la Fed, el Banco Central Europeo ha indicado que podría subir sus tasas en julio, aunque los funcionarios han sugerido que podría tratarse de un movimiento excepcional, no el inicio de una serie de alzas de tasas, una opinión respaldada por los datos flojos del lunes.
Los números que mostraron que los sectores manufactureros y de servicios se contrajeron en junio "son una nueva confirmación del deterioro de las condiciones económicas en la zona euro", dijo Benedikt Germanier, estratega cambiario de UBS en Stamford, Connecticut.
Al mismo tiempo, el índice del clima empresarial del instituto alemán Ifo bajó más de lo previsto, a 101,3 en junio, mínimo desde diciembre del 2005. .
El euro <EUR=> caía un 0,8 por ciento a 1,5488 dólares, mientras que el índice del dólar aumentaba 0,6 por ciento a 73,451 .DXY. El euro bajaba también 0,1 por ciento a 167,23 yenes <EURJPY=>.
El dólar ganaba 0,6 por ciento a 108,00 yenes <JPY=>, alentado por un sondeo del Gobierno japonés entre los grandes manufactureros, que mostró que la confianza se deterioró en el segundo trimestre.
Tras los datos de Alemania y de la zona euro, el Bundesbank, banco central alemán, dijo que la economía alemana apunta a una ligera contracción en el segundo trimestre del año después de expandirse al ritmo más fuerte desde 1996 en los tres primeros meses.
Si bien los analistas decían que probablemente sea demasiado tarde para que el BCE abandone sus planes para un alza de tasas al 4,25 por ciento en julio, admitieron que los datos reducen la probabilidad de un ajuste adicional.