Por JULIÁN GUARINO -¿Peor el remedio que la enfermedad? Con un desembolso de $ 100 millones, ayer el Banco Central dio otra muestra de su compromiso con el mercado de títulos públicos y el intervencionismo. Tan magnánima ha resultado esta responsabilidad autoimpuesta, que en la sumatoria de “neokeynesianismos” promedia unos u$s 1.000 millones de compras en instrumentos de renta fija.
En rigor, ayer hubo más “magia”. Martín Redrado volvió a ser el artífice de una suba que a todas luces encendió apenas un mínimo signo de ilusión: más de 3% de incremento para el bono Par en pesos y casi 1,5% para los Discount en pesos dibujó un arco donde el grueso de estos activos que se negociaron en el Mercado Abierto Electrónico (MAE) arrojaron saldo positivo.
Más allá de los casi u$s 3.000 millones de reservas que lleva perdidas desde los u$s 50.500 millones de marzo (y mucho más que dejó de comprar) hoy preocupa otra realidad en la city. Haciendo síntesis, parece que hay no sólo incertidumbre, sino también un poquitín de miedo.
Es que paradójicamente, para los analistas de bancos y casas de bolsa, la misión de recomendar qué título comprar y cuál vender es cada vez más espinosa, ya que nadie sabe bien en qué consiste el plan del Banco Central. Lógico entonces el mal humor de muchos analistas que antes de atender el teléfono a cualquier mortal interesado en el mercado de bonos, ya se disculpan de antemano. De todas formas, las conversaciones ayer cerraban fila en torno a un interrogante: ¿qué va a hacer el Banco Central con esos u$s 1.000 millones en títulos públicos?
Los brokers andan preocupados porque, se dice, no hay huella de demanda genuina en el mercado. En criollo, no ven que cuando suben los títulos, esto sea representativo de un cambio en la perspectiva de los inversores. En definitiva, todo termina en un “wait and see”; “wait” para dejar que el Central haga su trabajo y “see” para ver cuándo va a dejar de hacerlo.
El peligro, no es tanto que el inversor pise algún título y la dionisíaca mano de Redrado lo lleve al cielo, sino que sea justo el ‘momentum‘ en el que el Central considere que es tiempo de vender esos u$s 1.000 millones de títulos que compró.
“Si bien al principio las intervenciones fueron necesarias para alejar el pánico, ahora este comportamiento del Central abre sus propias incertidumbres”, decía ayer un importante ejecutivo de un broker. “Creemos que va a buscar intervenir cada vez menos para ver su puede devolverle un comportamiento genuino al mercado”, especulaba una analista.
Pero hay otro costado a tener en cuenta. De haber cierto consenso a la hora de tratar el paquete de retenciones en el Congreso, para los analistas el comportamiento de Redrado perjudicaría a aquellos que buscarían comprar títulos para apostar por una recomposición de la renta fija.
Puestos contra la pared, hay quienes en la city se juegan una carta a los títulos de la parte media de la curva como el Bogar 2018 y el Bocon Pre9. “Son los que todavía no se han visto tan favorecidos por el Central”, razonaba, un analista simpatizante de Keynes. |