Por PABLO FERNANDEZ BLANCO Y CLARA AGUSTONI - “A río revuelto, ganancia de pescadores”, reza un viejo refrán popular. Esa máxima recorre los despachos de altos ejecutivos de grandes empresas, bancos y entidades financieras que salen a “pescar” las mejores oportunidades para amortiguar los efectos de la inflación y el clima de incertidumbre que sobrevuela el mundo de los negocios desde que se inició el conflicto entre el Gobierno y el campo.
De acuerdo con una recorrida de El Cronista por mesas de dinero, entidades financieras y empresas, dos son las opciones que más utilizan las compañías: la acumulación de mercaderías en stock y las colocaciones financieras a corto plazo.
En esa lista se encuentran firmas del sector siderúrgico, alimenticias, petroleras, telefónicas y eléctricas, entre muchas otras. “Lo que hacen las compañías es buscar la manera de no quedarse con pesos”, explica un asesor de varias de las principales empresas del país. “Si fuese gerente de una gran empresa y el encargado de la gestión de tesorería deja u$s 2 millones sin colocar por dos días, lo echo”, aseguran en una sociedad de Bolsa conocida en el microcentro porteño.
Las elecciones varían según la actividad a la que se dedique cada compañía. Aquellas cuyo negocio está vinculado al mantenimiento de una amplia infraestructura prefieren inclinarse por acumular mercaderías. Lo mismo sucede con las Pymes, menos familiarizadas en general con el mundo financiero.
En la vereda de enfrente, las empresas con amplios flujos de cajas son las que más frecuentan las colocaciones financieras. En el mercado aseguran que todas las grandes compañías utilizan esas opciones. Más aún: “Algunas montaron verdaderos bancos dentro de las compañías”, asegura un operador de la City.
“Las empresas de servicios públicos, por ejemplo, se convirtieron en compañías de caja, más allá de que no tengan resultados del todo positivos en algunos casos. Tienen un ingreso fijo mensual y necesitan una de tesorería especial. En algunas compañías, las mesas de dinero están muy activas”, apuntan en el sector.
Cómo y cuánto
Con una inflación anual cercana a un 25%, es difícil empatarle a la depreciación de la moneda. Para amortiguar el golpe, las compañías buscan refugio en la compra de dólares, Lebac, cauciones bursátiles, cheques de pagos diferidos, plazos fijos, cuentas remuneradas y money markets (fondos de plazos fijos con liquidez inmediata, dado que el plazo mínimo es de un día).
Las cauciones permiten obtener una tasa de entre un 8% y un 10% anual con colocaciones a muy corto plazo. Por ejemplo, a siete días. Tienen hoy un condimento adicional: están muy por encima de los valores de hace tres meses, cuando reportaban tan sólo un 4,4 por ciento.
Menos tiempo aún permanece el dinero en las cuentas remuneradas, que pagan un escaso 4% anual, pero permiten colocaciones por días, incluso los fines de semana.
Por otra parte, se pueden comprar cheques de pago diferido a 30 días y obtener un rendimiento de hasta un 15 por ciento. Las tasas mejoran a más largo plazo: 18% para 90 días y 23% a 180 días.
El objetivo no es sólo empatar, al menos, con la inflación. Los empresarios aseguran que los 101 días en que el país estuvo parado por el conflicto del campo, comenzó a deformar la cadena de pagos. Aunque en las compañías sostienen que el sistema “no se llegó a romper”, explican que en muchos casos los tiempos de cobro se estiraron un mes, desde los 90 días habituales a los 120. Sobre esta base, “hay muchas empresas que están especulando con este tema. Como existe una prórroga generalizada en los pagos, firmas que cobran en efectivo demoran sus erogaciones y, mientras tanto, hacen trabajar al dinero”, asegura otro operador de dinero que pide confidencialidad. |