Por NATALIA DONATO - La sostenida caída del dólar, que ayer se derrumbó otro centavo –cerró en $ 3,04 minorista y $ 3,01 mayorista– y la posibilidad de que el titular de la CGT, Hugo Moyano, negocie un nuevo aumento salarial para este año está crispando el ánimo de los empresarios, que ya se había visto afectado por el conflicto entre el Gobierno y el campo y los cortes de energía con los perjuicios que ello ocasionó en el sistema productivo.
Aunque la principal mirada del establishment está puesta en el Congreso, donde los legisladores deben definir si ratifican el proyecto de retenciones móviles enviado por el Ejecutivo o si le introducen modificaciones, como reclama el sector agropecuario, la persistente baja en la cotización de la divisa suma un nuevo condimento al mix de preocupaciones que tienen los empresarios. No sólo los directivos de empresas con un perfil exportador, sino también aquellos pertenecientes a sectores sensibles a la competencia de la importación, como los rubros del calzado, textil, juguetes, entre otros. “Al mismo tiempo, son los que tienen mayores medidas de protección y también se sienten acompañados por el Gobierno”, se atajaron fuentes de la Secretaría de Industria.
La principal inquietud empresaria es la apreciación real del peso, que ya se venía percibiendo en los últimos meses ante la fuerte suba de los costos pero que se atenuó recientemente ante la caída nominal del tipo de cambio. “Si el escenario es tipo de cambio real a la baja, costos en alza y una nueva puja distributiva, el escenario es negativo. Necesitamos señales claras”, sostuvo el vicepresidente de la UIA, José Ignacio de Mendiguren.
Pese a la preocupación, la mayoría de los hombres de negocios confía en que, al estar impulsada por una sostenida política de intervención por parte del Banco Central –que continúa vendiendo dólares– la baja del tipo de cambio nominal es circunstancial. “Hay una sensación de que el dólar volverá a niveles de $ 3,20 cuando la incertidumbre se aquiete y ya no haya riesgos de una corrida hacia la divisa”, coincidieron algunos empresarios. Los empresarios saben que el BCRA está dejando caer el dólar para demostrarle a los especuladores que tiene las herramientas necesarias para evitar su disparada.
Frente a la posibilidad de que la caída del dólar motive un aumento de las importaciones –que en abril crecieron 61% interanual–, especialmente en aquellos sectores que sufren la suba de costos y no pueden competir por precio con la mercadería que ingresa del exterior, el titular de la Cámara de Importadores (CIRA), Diego Pérez Santistéban, señaló a El Cronista que “por un lado, las operaciones de comercio exterior no son instantáneas y, además, no está claro entre los importadores que la caída del dólar sea una situación permanente o si fue provocada ante la incertidumbre generada a partir del conflicto con el campo”. El empresario agregó que “los importadores cuidan las compras que van a hacer” y que “sólo lo hacen si van a poder colocar la mercadería”.
Un factor clave que presionaría más al dólar hacia la baja será la liquidación de exportaciones de granos, que tendería a normalizarse a partir de la solución del conflicto rural. Incluso, otra de las especulaciones que se han hecho respecto del piso que tocará la divisa fue que el Gobierno buscará perforar los $ 3 para que el campo liquide sus dólares a bajo precio. “Sería una imprudencia importante”, señaló De Mendiguren. De todas maneras, los industriales confían en que pasada la tormenta y con el riesgo de afectar la competitividad industrial, el Gobierno dará un golpe de timón a su estrategia reciente y el BCRA comenzará a comprar divisas. |