Por LUCIO DI MATTEO - En una señal política y económica a la vez, el Banco Central impulsó ayer otra baja del dólar, que retrocedió otro centavo y se ubicó $ 3,01 y $ 3,04 en las puntas compradora y vendedora, respectivamente. De esta forma, la entidad monetaria usó alrededor de u$s 2.400 millones de sus reservas –pasaron de más de u$s 50.000 a casi u$s 47.700 millones– para hacerlo retroceder 17 centavos desde un máximo de $ 3,21, alcanzado hace algunas semanas.
Una estrategia que puede dar frutos dentro de pocos días, cuando los dólares de los exportadores cerealeros comiencen a inundar el mercado. “Cuando empiece esta liquidación, el Central recuperará en pocos días las reservas que perdió en semanas, y a menor precio del que vendió. Hasta puede darse el lujo de ver cuántos dólares sobran en el mercado, para decidir si permite una mayor baja en el valor nominal; o lo mantiene en el nivel actual y recupera reservas de un modo más rápido”, explicó una fuente de la entidad monetaria.
De esta forma, el banco presidido por Martín Redrado continuará con una política –la acumulación de reservas– que le permitió enfrentar sin problemas distintos escenarios conflictivos. Como la crisis de las hipotecas subprime en Estados Unidos, o los días preeleccionarios de la Argentina. De paso, le dan el gusto a uno de los conceptos clave para el “administrador” Néstor Kirchner: acumular la mayor caja posible. “El sueño de Lupo –apodo que le dan viejos conocidos– es que el Central llegue a tener u$s 100.000 millones de reservas, para que la Argentina no esté a merced de ninguna circunstancia internacional”, comenta un pingüino puro.
Para alcanzar ese objetivo, el mix de mayor recaudación –en gran parte por el efecto inflacionario– y menor valor nominal del billete estadounidense, es ideal. En la última reunión de directorio del Central, cuando se debatía la baja del dólar, sorprendió a muchos la intervención de Redrado: “En la Argentina, se terminó la competitividad basada en un tipo de cambio nominal alto”, disparó el presidente del BCRA. Una frase que trascendió la entidad y retumbó en los oídos de los dirigentes industriales. Entre las versiones más extremas de los últimos días, se escuchó: “Néstor quiere hacer bolsa el tipo de cambio nominal, hasta pensó llevarlo a $ 2,20; para que todos los sectores rebeldes la pasen mal”.
Sin que se llegue a tanto, en los próximos días quedará claro que mientras los industriales sigan clamando por más “competitividad” (es decir, dólar alto); el Central le pondrá un freno a esa ambición para responder a los propios objetivos. |