Por JULIÁN GUARINO - ¿Probó jugar al truco con sus tres cartas al descubierto? Si probó, y las cartas que estaban dadas vuelta eran solamente las suyas, entonces seguro que perdió. No hay otra posibilidad.
Para muchos “jugadores” del mercado futuro del dólar, lo que hace el Banco Central (BCRA) es lo mismo. Les mira las cartas a los jugadores. Les juega en contra y encima los hace perder... Dinero.
Más allá del filosófico conflicto entre ética y moral, 2 de cada 3 operadores del mercado de dinero consultados por El Cronista optaron por considerarla una práctica “nada ética” por mencionar el calificativo más suave. En cambio, desde el Banco Central, un directivo defendió la “filosofía”, al tiempo que ratificó que no se moverán un “ápice” (sic) de esta postura.
En síntesis (Santo Biasatti dixit), a la hora de cubrirse en el mercado a futuro, el BCRA siempre gana. Y el premio no es menor: a fines de junio, se calcula, la gorra que pasará Martín Redrado logrará recolectar una cifra récord. ¿Cuánto? Al menos $ 150 millones, fruto exclusivo de contratos a futuro celebrados en el mercado OCT del Mercado Abierto Electrónico (MAE) pero también del Rofex y que la entidad ha concertado desde octubre del año pasado con aquellos que por necesidad o especulación se vieron movidos a cubrirse con un valor futuro para la divisa estadounidense. Ayer el contrato a fines de junio cerró en $3,015 pero es el mismo que se llegó a pagar $3,30.
Pase por la Caja
Más allá del resultado que dará la cuenta entre lo que gane por estas “colocaciones” que parecen propias de una casa de cambio y la pérdida que le genera la incertidumbre en términos de suba de tasa de interés, a la ahora de hablar del accionar del Central muchos han puesto el grito en el cielo.
“Es un horror ético”, se quejó un tradicional operador de la city, “una cretinada que consiste en ganar con la incertidumbre de los otros”.
Claro, durante 175 días, el Central cruzó contratos con otros “jugadores” a un dólar final promedio de $ 3,21. El lunes y salvo una excepción de importancia (Papá Noel incrustando su trineo en la azotea del Central), toda la diferencia en centavos por cada dólar entre $3,21 (o mayor) y el precio estimado de $3,01 al que, parece, cerrará, el mes, pasará a engrosar las arcas de la entidad.
Un referente indiscutido de la city cambiaria señaló que “cuando hay miedo e incertidumbre, cualquier persona en cualquier parte del mundo va y compra una moneda fuerte”.
El condensado de opiniones resume que “mientras los inversores prefieren perder algo pero ganar en tranquilidad, eso no significa ceder una parte” y que “emprender acciones para regular el mercado, moderar fluctuaciones y hasta evitar especulación desmedida no implica hacer uso de esas facultades para generar un beneficio propio”.
Un operador, Jefe de una mesa bancaria, se mostró pragmático 100%. Para comprobarlo, blandió, impúdico, la frase “el fin justifica los medios” y dijo que “Redrado le dio cobertura al mercado en un momento donde la sensación de crisis se había colado en todas partes y para ello utilizó el mercado de futuros, para no tener que dar sus reservas en el mercado de contado”.
Desde la entidad rectora no se mostraron contemplativos. A la la acusación, salieron con los tapones de punta: ”les dijimos que teníamos poder de fuego, unos u$s 50.000 millones de reservas y que íbamos a usarlos”, dijo un alto directivo. “El problema es que no nos creyeron”. |