El dólar cedió 2,55% en junio y fue una mala opción de inversión por segundo mes consecutivo; pero aún atrae a los ahorristas. Foto: Archivo Sólo los inversores que apostaron a que el boom del petróleo se sostendría pudieron cerrar junio, y la primera mitad del año, con alegrías contantes y sonantes. Lograron ganancias del 21,65 al 71,3%, según el período por considerar, si tuvieron el buen tino de adquirir el último día de mayo, o el último de 2007, una acción de la siderúrgica Tenaris, una empresa nacional pero con su base de negocios internacionalizada y especializada en la fabricación de tubos de acero sin costura utilizados para la explotación petrolera y, por lo mismo, proveedora privilegiada del sector. Para el resto, algo así como la gran mayoría, sólo resta contabilizar pérdidas. En especial para los que no escaparon al riesgo argentino y, por lo mismo, quedaron condenados a asumir quebrantos del 23 al 25% sólo por haber confiado en papeles de empresas que siguen mostrándose pujantes, como Telecom o el Banco Macro, pero ya no logran lidiar con la fuerte desconfianza que genera casi todo lo fuertemente vinculado con la economía argentina. El balance de la mitad de 2008 es francamente desfavorable para la mayoría de los activos financieros locales, incluso para el ahora fortalecido peso, que recuperó valor nominal frente al resto de las monedas pero cedió poder de compra por una magnitud muy superior por la inercia inflacionaria. Sin embargo, la situación para los inversores pareció agravarse en junio, dejándolos cada vez con menos chances de evitar pérdidas. Ejemplos Por ejemplo, de los 72 papeles accionarios que marcaron precio en la Bolsa porteña, apenas 13 finalizaron junio sin pérdidas, aunque al menos 5 de ellos atribuyen esa fortaleza a su condición de especies fuertemente ilíquidas, como Acindar (después de la OPA de Arcelor tiene una negociación muy acotada) o Alto Palermo. A su vez, la mayoría de los títulos públicos volvieron a registrar bajas en junio, pese a que venían de pérdidas de entre 25 y 30% durante el año anterior y habían agregado quebrantos de hasta 17% en lo que va de 2008, que los dejaron a precio de "ganga" (como el caso del Par en pesos, que cotiza al 21,8% de su paridad, es decir, directamente como un bono en cesación de pagos). En el caso del Bocon Pro 13, la baja llegó al 6,5 por ciento. Y los únicos que evitaron caer más fueron aquellos papeles que estuvieron "sostenidos" por las compras del Banco Central (BCRA), como el caso del Discount en pesos, un papel en el que el ente monetario habría invertido algo más de $ 460 millones sólo en junio. El balance de junio tampoco fue propicio para la Bolsa porteña, que cayó 4,44% según la evolución del índice Merval, pero se hundió 13% cuando se considera su variante más "doméstica", que excluye a Tenaris y Petrobras Brasil y toma como referencia a las principales cotizantes con negocios en el país. Sin embargo, vale tener presente que la situación tampoco fue positiva para Wall Street, que cerró un mes para el olvido por la reaparición en escena de la crisis hipotecaria y la posibilidad de que una renacida presión inflacionaria coloque a la economía estadounidense en estanflación. El índice industrial Dow Jones cayó 10,2% en junio (y desde su máximo histórico de octubre de 2007 retrocede 19,8%); el S&P 500 cedió 8,6%( su mayor baja para un mes de junio desde la Gran Depresión), y el tecnológico Nasdaq perdió 9,1%, para completar un pésimo mes. Por Javier Blanco
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