Además, unos datos del empleo de Estados Unidos no incluyeron caídas sorpresivas grandes.
El jueves, el BCE elevó el costo del crédito en un cuarto de punto porcentual a 4,25 por ciento, tal como se anticipaba. Pero su presidente, Jean-Claude Trichet, evitó cualquier sugerencia de ajuste adicional.
Junto con el reporte de las nóminas no agrícolas de Estados Unidos, que estuvo en línea con las expectativas pese a algunas especulaciones sobre los riesgos a la baja, el tono de Trichet ayudó a bajar el euro unos dos centavos desde sus máximos en dos meses.
Un sondeo de Reuters después del discurso de Trichet mostró una probabilidad mediana de 30 por ciento de otro aumento de tasas del BCE este año.
"Estamos entre los que creen que no habrá subidas de tasas adicionales del BCE este año, pensamos que hemos visto ya los máximos del tipo de cambio euro/dólar", dijo Niels Christensen, estratega cambiario de Nordea en Copenhague.
El BCE, como otros bancos centrales, enfrenta dos dificultades al mismo tiempo: la aceleración de la inflación y el enfriamiento de la actividad. Pero Christensen dijo que el euro podría bajar debido al escenario para el crecimiento.
"Ya hemos visto muchos indicios de crecimiento débil en varios países", sostuvo.
El euro <EUR=> caía un 0,1 por ciento diario a 1,5680 dólares a las 1059 GMT tras descender al mínimo en una semana de 1,5674 unidades de Estados Unidos.
El dólar mostraba pocos cambios a 106,75 yenes <JPY=> y contra una canasta de monedas principales, marcó el récord en una semana, a 72,805 .DXY.
El mercado miraba a los acontecimientos previstos para la semana próxima, como una cumbre del Grupo de los Ocho países más industrializados, y si los líderes mundiales allí enviarán un mensaje lo suficientemente fuerte para revertir el curso de los precios récord del crudo y la caída del dólar.