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| Revaluación del yuan es un hecho; resta saber cuándo |
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13/02 - 10:33 The Wall Street Journal |
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Por Charles Hutzler
PEKÍN — La acumulación de presiones en la cambiante economía china están empujando a Pekín a reconsiderar la paridad de su moneda con el dólar estadounidense, y la posibilidad de una mayor flexibilidad parece sólo cuestión de tiempo.
Aunque Estados Unidos, la Unión Europea y otros socios comerciales han pedido a China que deje el yuan flotar, alegando que la moneda está subvalorada y que está impulsando un auge exportador depredador, a los líderes chinos les preocupa la economía doméstica, no las presiones del exterior. El sistema financiero está inundado de dinero, como refleja el incremento del 20% en la cantidad de efectivo y depósitos privados registrado el año pasado. Con tanto dinero circulando, los bancos prestan a igual velocidad. La inflación, inactiva durante la mayor parte del año pasado, ha repuntado, y en diciembre subió un 6% frente al mes anterior. "Las autoridades monetarias están perdiendo el control de la economía", dice Hong Liang, economista de Goldman Sachs & Co. en Hong Kong.
El banco central de China se ha visto limitado por la vinculación del yuan con el dólar a la hora de abordar estos efectos no planeados del rápido crecimiento económico, dicen economistas y funcionarios chinos. Para mantener la paridad y hacer que el yuan descienda al ritmo del dólar, el Banco del Pueblo de China realiza costosas intervenciones en el mercado de divisas, comprando dólares a los bancos comerciales, reemplazándolos con yuanes y luego emitiendo papeles de corto plazo a los bancos para absorber el dinero en circulación.
Estas "esterilizaciones", realizadas a menudo dos veces por semana, luchan también contra la avalancha de moneda extranjera que infló las reservas chinas el año pasado hasta alcanzar los US$160.000 millones.
Ahora, con la cantidad de dinero y crédito todavía al alza y los avances inflacionarios, el banco central se encuentra además en un aprieto con un instrumento de control fundamental: las tasas de interés. La capacidad del Estado para contener la inflación y evitar un recalentamiento económico se verá obstaculizada si no suben los intereses. Pero elevar las tasas de depósito ampliaría la brecha ya existente con las bajas tasas estadounidenses, impulsando la entrada de capitales y la presión sobre el yuan.
"Se habla de una victoria asegurada para los especuladores", dice un experto en banca extranjera en Pekín: "Quienes tengan depósitos en yuanes registrarán una ganancia tanto con una subida de las tasas de interés como con una revaluación.
Los políticos y funcionarios de política monetaria chinos intentan desalentar los comentarios sobre revaluación, negando repetidamente que se aproxime un cambio. Pero incluso sus líderes señalan que la situación actual puede ser insostenible. El primer ministro chino, Wen Jiabao, dijo en un encuentro de alto nivel en Pekín esta semana que el gobierno "mantendrá la estabilidad básica del yuan", con énfasis en el calificativo "básica". También afirmó que el gobierno pretende perfeccionar gradualmente el mecanismo de cambio.
La alteración del valor yuan, cuando suceda, será el mayor cambio en política monetaria en una década. Sin embargo, la transformación será probablemente progresiva. Li Yang, que participa en un comité asesor del banco central chino y es director del Instituto de Banca y Finanzas dice que entre las opciones que se consideran están ampliar la banda de flotación o revaluar el yuan, no sólo frente al dólar, sino ante una canasta de divisas de sus principales socios comerciales e inversionistas. Cualquier medida estaría probablemente acompañada de una modesta revaluación inicial del yuan, digamos que entre el 3% y el 6%, frente al dólar estadounidense. Este parece ser el enfoque favorito, aunque podría también darse una combinación de los tres: un reajuste de la paridad, seguido de una ampliación de la banda de flotación y luego la adopción gradual de una canasta de monedas.
Más difícil es predecir cuándo China tomará la decisión. Los funcionarios chinos han dicho que la prioridad este año es transformar el frágil sistema bancario, no una remodelación monetaria. Dado que a los gobiernos nunca les gusta que parezca que ceden a la presión, puede que esperen a que se reduzca la especulación. Esto, según los economistas, podría suceder a fines de año, si el superávit comercial chino desaparece o se convierte en déficit y si la Reserva Federal de EE.UU. señala que puede subir las tasas de interés. Las inversiones podrían entonces huir de China.
Pero quizás China no tenga la opción de elegir el momento para revaluar. Abundan las señales de que China ya no tiene poder administrativo ni un sistema de controles preciso para dominar a los bancos e individuos que están canalizando yuanes en la economía y alimentando el auge crediticio, y hace medio año que se escuchan voces de alerta sobre burbujas especulativas en bienes raíces e industrias como la de acero y el cemento. |
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