Jaqueado por el incierto clima financiero derivado de las señales de desaceleración que entrega la economía local, golpeada por las falencias que dejó al desnudo el extendido conflicto entre el Gobierno y el campo, el precio de la gran mayoría de las acciones y de los bonos argentinos no deja de caer. En el caso de los títulos públicos, lo llamativo es que a pesar de contar con el sostén de las compras selectivas que a diario concreta el Banco Central (BCRA) para evitar una depreciación mayor, la mayoría de las especies no deja de depreciarse, pese a que ya vienen con precios mínimos desde hace varios meses. Ayer ese panorama se repitió con creces. La Bolsa de Comercio de Buenos Aires cerró en baja por tercera rueda consecutiva, aunque si se excluyen los rebotes circunstanciales, se puede afirmar sin temor a error que el ciclo bajista lleva siete ruedas, es decir, cada jornada operativa de julio. En este marco, el Merval retrocedió otro 0,39%, para afianzarse por debajo de los 1950 puntos. Pero el Merval Argentina se hundió 1,56%, es decir, casi cuatro veces más que el indicador de precios más afamado del mercado que cayó menos gracias a la protección que suele concederle la suba del crudo. De hecho, ayer la baja del Merval fue menor gracias a la fuerte revalorización que logró Tenaris -la acción que más pondera en ese índice-, favorecida por el salto del 4,1% que en el mercado internacional mostró el precio del crudo por la tensión que generó la prueba de misiles realizada por Irán. En igual dirección alcista se movieron otros papeles que suelen tomar beneficios del boom del crudo como Aluar (3,83%) y Petrobras Energía (2,35%). En sentido contrario se movieron la mayoría de los papeles. No en vano mientras el número de alzas llegó a 30 el de bajas se amplió a 73 papeles, mientras otros 4 quedaron sin cambio. Las bajas fueron lideradas por Transportadora de Gas del Sur (-5,85%), Telecom (-3,89%) y el Banco Francés y Transener (-3,85%), en otra jornada complicada para los bancos, que agregó bajas importantes en el Macro (-3,60%) y el Grupo Galicia (-2,56%). El riesgo, cada vez más alto Por su parte, los bonos de la deuda doméstica cerraron con un retroceso promedio de 0,5% afectados por la inminencia de otra medición inflacionaria adulterada y las dificultades que se adivinan en el horizonte en la medida en que el Gobierno no realice retoques que le permitan mejorar su solvencia fiscal, ahora que luce resignado a vivir con el acceso vedado al financiamiento del mercado. Entre los bonos que más bajaron hay que mencionar el Discount en pesos (-0,81%), el Bocon PR 12 (-0,39%) y el Boden 2012 en US$ (-0,27%). De la mano de este deterioro, la tasa de riesgo país volvió a trepar hasta llegar a los 651 puntos, cada vez más lejos del promedio de los países emergentes, que se ubica en 310 unidades. Javier Blanco
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