Por LEANDRO GABIN - Comienza otra semana cargada de nerviosismo en la city porteña. A los “males” locales, se le suma la incertidumbre que rodea a Wall Street y su crisis irresuelta que –día a día– suma un capítulo nuevo. Por ese escenario tendrá que transitar el inversor que no encuentra respuesta a las sucesivas caídas en las acciones y títulos públicos, mientras que relojea que no se le escape el tipo de cambio. La marcha del campo y la contramarcha K mañana, y la decisión del Senado al día siguiente, marcarán la cancha en gran parte de esta semana.
¿Cómo reaccionará el mercado? Según dicen en el microcentro, a lo sumo las acciones ajustarán vía volumen para evitar que la caída sea tan pronunciada. Si bien el escenario de indefinición está priceado hace un largo tiempo, no extrañaría que el desarme de posiciones (que no responde a fundamentals de las empresas sino más bien a una indiscriminada venta de los activos locales) diga presente. El viernes pasado, el Merval terminó con una baja de 1,73% también influenciada por la debacle de la plaza americana (que recortó pérdidas, no así los papeles argentinos). A todo esto, los bonos no pudieron aguantar: ni si quiera el título “intervenido” por Redrado como el Discount en pesos, que perdió 1,20%.
Y en el mercado cambiario, los operadores creen que los actuales niveles son un piso para el billete verde. En la última rueda de la semana pasada, el dólar minorista subió un centavo (cerró en $ 3,05) mientras que el mayorista clausuró en $ 3,02. Los cambistas contaron que vieron al Banco Nación y al Central comprar como mínimo u$s 100 millones en el mercado spot, si bien al comienzo de la jornada la autoridad monetaria habría vendido montos poco significativos. “Aparecieron algunos bancos oficiales y privados por órdenes propias y de empresas comprando la divisa y se mantenía cierto equilibrio ya que los exportadores vendían de a poco, esperando para más tarde porque la demanda no aflojaba. Cuando cerca del final vieron que el dólar no pasaba de 3.0250 apuraron las ventas y lo hicieron retroceder”, relató Fernando Izzo, de ABC Mercado de Cambios.
Presagio
Con la suerte echada, la evolución de los mercados replicará el vitalicio conflicto Gobierno-Campo. Las acciones y los bonos, dicen los operadores, seguirán prácticamente sin alteraciones en comparación con lo que se vino observando: renta variable donde se disparan los stop loss (límite de tolerencia a las caídas, lo que potencia las ventas para evitar aumentar el rojo de las carteras), bajo volumen y apatía. La historia de la renta fija, idem: más allá de alguna salvadora intervención del Central, no hay apetito inversor lo que se traduce en el riesgo país y en el Credit Default Swap (CDS) –ambos por las nubes– que explica porqué siguen desprendiéndose de todo aquello que tenga la etiqueta de “Argentina”. Quizá lo más suculento vendrá de la mano del tipo de cambio: si reaparece con fuerza la demanda y los exportadores retacen sus liquidaciones, es esperable una leve suba del dólar. “Puede que el dólar suba un poco la próxima semana. Si el tema del campo genera ruido puede ser que las compras del Nación se diluyan. Pero la estrategia del Central es impredecible, de éso se trata. No se sabe si saldrá a comprar o a vender. Hará lo que tenga que hacer según la circunstancia”, señala Gustava Quintana, de López León Brokers. “Si el BCRA mantiene un piso del dólar mayorista en $ 3.02, no caben dudas que el tipo de cambio va a seguir subiendo porque los bancos y empresas a este nivel son compradores en este contexto sin definición entre el gobierno-campo”, agrega Izzo. Algunos datos que se escuchan en la city demuestran cómo está clima: las tasas de caución a 7 días están al 18% anual, se triplicó la comisión que cobran las casas de cambio para enviar dinero no declarado al exterior, y el dólar contado con liquidación sigue en niveles de $ 3.18-3.19. ¿Falta decir algo más? |