Por Javier Blanco - La plaza financiera y bancaria local profundizó ayer las señales de normalización que venía mostrando en las últimas jornadas, al bajar otro peldaño las tasas más sensibles -como las que los bancos pagan a los grandes depositantes-, desinflarse un poco las que facturan a sus clientes de crédito empresario más calificados y estabilizarse las que se cobran por los préstamos de cortísimo plazo que pactan entre sí. Sin embargo, el costo del dinero se mantiene, en promedio, entre cinco y ocho puntos por encima del nivel que tenía antes de que la crisis del campo provocara una progresiva dolarización del ahorro y las carteras de inversión, que restringió la oferta de pesos y tornó a los bancos mucho más cautos a la hora de dar crédito. Los economistas coinciden en afirmar que, más allá de la calma recuperada, las tasas de interés (en especial las de los préstamos) no volverán a ubicarse en el nivel previo a la crisis sino que, en el mejor de los casos, se estacionarán en un nivel intermedio entre ese piso y el techo que alcanzaron en lo peor de la crisis. Por lo pronto, ayer los bancos privados pagaron una tasa nominal anual del 14,38% promedio por los depósitos superiores a $ 1 millón. Se trata del menor rendimiento pactado desde mediados de abril y tres puntos inferior al pico que alcanzaron en mayo, un dato revelador de las menores urgencias que enfrentarían por asegurar la captación de fondos. Mayor resistencia a la baja muestran las tasas que los bancos ofrecen a los ahorristas minoristas, tal vez porque los bancos intentan evitar nuevos cortocircuitos con este tipo de clientes o fomentar una competencia con el dólar. Promedia ahora un 13,6% anual, con lo que acumula un descenso de dos puntos desde su pico. A su turno, la tasa que los bancos cobran por financiaciones operativas a empresas de primera línea (es decir, los que se presume son sus clientes comerciales más confiables) cayó al 22,5% anual luego de haber alcanzado un pico de 24% hace un mes. Esto muestra que, aunque mucho más perezosa para desandar su camino, también ha comenzado a hacerlo, aunque no con la velocidad que desearían las compañías que acuden a este tipo de financiación. Además, el circuito de los créditos de cortísimo plazo entre bancos luce aceitado con tasas estabilizadas entre 8 y 9% anual. Las señales de normalización a que aluden los analistas toman en cuenta, además, los resultados de la licitación de letras y notas que desarrolló anteayer el Banco Central (ver infografía). Fue la primera subasta de regulación monetaria importante en montos que volvió a contar con activa participación de los bancos privados (usualmente, el mayor oferente es el Banco Nación, administrador del superávit nacional) de fin de marzo a la fecha, lo que estaría indicando que el temor de los banqueros a posibles situaciones de iliquidez va quedando atrás. Esto les permitiría ir mejorando gradualmente la oferta de crédito. "Por lo pronto, se atenuaron definitivamente los síntomas de crisis que se vivieron en medio del conflicto. Y la oferta de dólares nuevamente vuelve a ser mayor que la presión compradora", apuntó en su último informe la consultora Econviews, que conduce el economista Miguel Kiguel. Producto de esa progresiva normalización, el dólar cayó ayer en todos los segmentos de negocios, llegando a ofrecerse a $ 3,04 para la venta minorista. |