El mercado bursátil local pareció asumir ayer otra desilusión. Las especulaciones sobre un relanzamiento y oxigenación del Gobierno volvieron a chocar contra la cruda realidad. Guillermo Moreno sigue firme en la Secretaría de Comercio Interior, lo que equivale a decir que se mantendrá su polémica intervención en el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec). Y el nuevo jefe de Gabinete, Sergio Massa, hizo su primera aparición pública ejerciendo su nuevo cargo, una vez cerrada la rueda de negocios de ayer, rodeado de otros dos funcionarios cuestionados: el ministro de Planificación, Julio De Vido, y uno de sus hombres de confianza y secretario de Transporte, Ricardo Jaime. Para colmo, ninguno de los rumores que aseguraban una próxima actualización de tarifas, algo que dio vida por unos días a las acciones de las empresas privatizadas, se confirmó aún. Y el escenario internacional se ve cada vez más complejo, lo que fortalece la idea de que el promocionado "viento de cola" que en los últimos cinco años bendijo a la economía nacional podría haber dejado de soplar. Demasiadas contras para un mercado que, desde que se desató el efecto Cobos , parecía esperanzado con cambios de nombres y readecuaciones de políticas. Por efecto del duro castigo que sufrieron en el último año tanto papeles de empresas como títulos de la deuda pública, el mercado no muestra ya tanta resistencia a las bajas. Los resultados están a la vista. Los bonos de la deuda pública se hundieron hasta el 3% (cayeron ese monto el Discount en dólares emitido bajo jurisdicción local y el Bocon PR13), 2,26% el Discount en pesos y 1,85% el Bogar 2018, en lo que pareció más que una simple toma de ganancias para aprovechar los últimos rebotes que estos papeles habían tenido. Además, se redujo a su mínima expresión, para una jornada de negocios normal, el monto de operaciones con papeles locales en la Bolsa porteña (apenas $ 43,2 millones). Así mostró que ya no hay interés comprador, pero dejó a la vista también que muchos potenciales vendedores se resisten a abandonar sus posiciones a la espera de mejores recomposiciones. Pese al freno que tuvieron las operaciones, el efecto desilusión quedó a la vista en la baja del 2% que registró el índice Merval y en la del 1,64% del Merval Argentina. El mayor castigo lo padeció Molinos (-4,9%), tal vez porque los números empiezan a mostrar una desaceleración en el consumo. La siguieron Socotherm (-4,8%), Banco Hipotecario (-4,7%), Transportadora de Gas del Sur (-4,6%), BBVA Banco Francés (-4,4%), Grupo Galicia (-3,7%), Aluar (-3,4%), Tenaris (-3,22%), Banco Macro (-3,2%) y Petrobras Brasil (-3,2%), entre tantas otras. Afuera el balance no fue mejor. Se hundió el 2,43% el índice Dow Jones en Nueva York y el 3,34% el brasileño Bovespa, que ya retrocedió el 22% desde el nivel máximo, alcanzado el 20 de mayo. Javier Blanco
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