Los inversores consideraban el lunes que el clima económico estadounidense seguía siendo pobre. El euro subía y pasaba por alto unos datos que mostraron que la confianza del consumidor de Alemania bajó al mínimo en cinco años.
El mercado estaba a la expectativa de una serie de datos económicos de todo el mundo esta semana, que culminarán con las cruciales cifras de las nóminas de empleados de las empresas de Estados Unidos el viernes.
Una caída del 1 por ciento en las acciones europeas mantenía bajo el apetito por el riesgo, lo que también incentivaba las ventas de dólares.
Las acciones descendían por el nerviosismo sobre la salud de las firmas financieras europeas antes de los anuncios de resultados de Deutsche, HBOS, Unicredit y otros a lo largo de la semana.
El precio del petróleo también jugaba un papel, pues pesaba sobre el dólar ya que el crudo repuntaba desde un mínimo en siete semanas.
El dólar <JPY=> alcanzó el máximo en un mes contra el yen previamente el lunes, a 108,08 yenes, de acuerdo con datos de Reuters, luego de que el sondeo de la confianza del consumidor de Reuters/Universidad de Michigan del viernes pasado mostrara que su índice de la confianza subió a 61,2 en julio contra 56,4 en junio.
Pero ese impulso rápidamente se deshizo pues la atención de los inversores regresaba a los vapuleados mercados de las casas y el empleo de Estados Unidos, a los que se suman los vientos en contra de la inflación.
"Los datos fueron mejores el viernes pero el amplio consenso es que Estados Unidos sigue sufriendo. Los datos secundarios no alcanzarán para decir, 'sí, las cosas están bien' o 'no, no están bien'", dijo el estratega cambiario de Westpac Geoff Kendrick.
El euro <EUR=> subía el 0,3 por ciento a 1,5760 dólares, después de descender al mínimo en dos semanas de 1,5627 la semana pasada. El dólar caía 0,2 por ciento a 107,62 yenes.