En las últimas semanas, cuando la inflación empezó a exceder claramente las previsiones y a perforar los bolsillos de millones de latinoamericanos, los bancos centrales de las principales economías regionales como Brasil y México no vacilaron en endurecer sus políticas monetarias para tratar de contener los precios.
Esa batalla contra la inflación continúa sin una victoria definitiva aún, pero las alzas de tasas sí tuvieron un efecto cierto: en medio de un cuadro económico cada vez más complicado tanto en el exterior como en la región, el mayor costo del crédito fortaleció todavía más a sus monedas clave.
El real de Brasil BRBY concluyó el viernes pasado a 1,574 por dólar, cerca de su récord en una década, continuando una apreciación gradual que empezó hace ya casi seis años. Pero más notable fue la valorización que tuvo el peso mexicano MEX01 en julio.
El peso, que venía apreciándose lentamente desde el inicio del año, llegó a su cotización más fuerte en casi cinco años en mayo, y este mes aceleró la subida para mostrar en un momento un alza acumulada sólo en julio de casi 4 por ciento. El viernes, cayó un 0,97 por ciento a 10,1050/10,1100 por dólar.
Esto, debido a que el banco central anunció que suspendería la subasta diaria de dólares de reservas internacionales a partir de agosto. Igualmente la tendencia al fortalecimiento de las monedas persistiría siempre que no surja algún imprevisto, dijo Bertrand Delgado, de IDEAGlobal en Nueva York.
"Los bancos centrales siguen con una tendencia de restringir la política monetaria, eso es un factor que favorece a las monedas, es favorable para el 'carry'", dijo. El "carry trade" consiste en endeudarse en monedas de tasas bajas y pasar a activos de renta alta como los valores y divisas emergentes.
Por la medida del banco central, "en general, el peso mexicano probablemente se debilitará a 10,2. Sin embargo, los mayores diferenciales de tasas de interés deberían mantener a la moneda local bien respaldada, y probar nuevamente el nivel de 10 pesos", dijo Delgado en un informe.
Actualmente, mientras que la tasa referencial de la Fed estadounidense se encuentra en un muy bajo 2 por ciento, el costo del crédito del Banco de México se ubica en el 8,0 por ciento y la tasa referencial Selic del organismo monetario brasileño ha subido al 13 por ciento la semana pasada.
IMPACTO DE TASAS
Las alzas de tasas hasta ahora han sido positivas para las divisas regionales, pero en el mediano plazo no está claro que sean el sustento adecuado de una moneda sana. Si llegaran a niveles muy altos, podrían sumarse a otros factores como la incertidumbre global y frenar las economías latinoamericanas.
Por ahora no parecen tener un impacto mayor en la actividad real, aunque sus consecuencias financieras sí se están viendo. El caso más notable ha sido el del índice Bovespa de la Bolsa de Sao Paulo .BVSP: desde el techo que tocó en abril, se ha derrumbado más del 20 por ciento en sólo unas pocas semanas.
Delgado, de IDEAGlobal, dijo que en todo caso, el efecto de las tasas altas sobre la economía real podría empezar a verse más adelante en el año, aunque igualmente mencionó los próximos datos de la actividad económica que se darán a conocer el martes en México.
Si muestran desaceleración, "podrían generar cierta discusión sobre qué hará el banco central", dijo, disminuyendo quizá las expectativas de más ajuste monetario y por lo tanto limitando la apreciación cambiaria. En Brasil, los más recientes datos de la producción se conocerán el viernes.
El panorama de corto plazo para la unidad brasileña también es firme. "(...) dada la aceleración del ciclo de ajuste (del banco central) esta semana, prevemos una fortaleza adicional del real", dijo el viernes pasado el reporte "Emerging Market Compass" de Lehman Brothers.
Todos los mercados internacionales quieren saber qué hará la Fed estadounidense en su encuentro del 5 de agosto. La tendencia general sigue apuntando al declive de la actividad y a una inflación alta, pero la moderación del precio del petróleo y unos datos del viernes mejoraron el panorama.
Actualmente el mercado de futuros de la tasa referencial de la Fed muestra una probabilidad implícita de un poco más de 50 por ciento de un aumento de tasas en algún momento de los próximos meses. Esa perspectiva podría crecer si los nuevos indicadores reflejan alguna fortaleza adicional.
El jueves habrá datos de la evolución del producto interno bruto (PIB) estadounidense en el segundo trimestre y algunos indicadores industriales regionales. Lo principal vendrá el viernes, cuando se difunda el desempeño de las nóminas de las empresas de Estados Unidos y la tasa de desempleo.