El mercado bursátil local se desplomó ayer, y acentuó la tendencia bajista que había mostrado en las últimas jornadas, afectado por la caída de los mercados internacionales, el agudo retroceso de los granos y la agravada desconfianza que entre los inversores generaron algunas de las definiciones que la presidenta Cristina Kirchner entregó el fin de semana en su primera conferencia de prensa. El índice Merval, que reúne a las acciones líderes, cayó un 3,78% para cerrar en los 1812,75 puntos y desandar todo el terreno ganado desde el 2 de noviembre de 2006 en adelante, un dato que pone de relieve la destrucción de valor que padece el mercado local. Y los títulos de la deuda pública, en especial los emitidos en pesos y con capital "resguardado" por una cláusula de indexación, se desplomaron hasta un 3,8% (como el Discount) por las dudas que genera la situación fiscal -en un contexto de gastos en expansión e ingresos vegetando- y el malestar que causó que la Presidenta respaldara las estadísticas inflacionarias oficiales y la continuidad del secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, cuando hasta los economistas más afines al Gobierno ya le reclaman que "sincere" esas variables. Los fuertes retrocesos se produjeron pese a que el volumen de negocios, en especial entre las acciones, mostró una fuerte contracción. El monto total negociado en el recinto porteño fue de apenas $ 55,6 millones, aunque en operaciones con papeles locales se transaron unos diez millones menos. Un panorama complejo A la debacle del Merval aportaron, además, los pesimistas datos macroeconómicos conocidos ayer en los Estados Unidos (que mostraron a los ingresos personales de su población estancados, pese al fabuloso programa de reintegros impositivos y a una inflación que no afloja) y la sostenida tendencia bajista que exhibe el precio del petróleo, que tanta veces salvó al índice local de padecer bajas y que, desde hace dos semanas, es un lastre más. Las pérdidas locales fueron muy grandes, en especial si se tiene en cuenta que son papeles que, en la mayoría de los casos, acumulaban hasta ayer bajas de entre el 40 y el 50% en lo que va del año. Por eso sorprendió la magnitud de los retrocesos de ayer, aunque el contexto general local e internacional no permitía esperar mejoras en el corto plazo. El repaso es desolador: se desbarrancó un 7% Molinos; 6,9, Transener; 6,4, Ledesma; 6,25, el holding Pampa Energía; 5,9, Banco Patagonia (pese a que sus accionistas lanzaron un programa de recompra de papeles); 5,8%, Petrobras Brasil; 5, BBVA Banco Francés; 4,68 cedió Transportadora de Gas del Sur (TGS); 3,66, Cresud; 3,52, Socotherm; 3,5, Aluar, y 3,4, la siderúrgica Tenaris, por citar algunas de las 55 bajas con que cerró la aciaga jornada de ayer. Javier Blanco
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