Por FLORENCIA DONOVAN - En el mercado no hay pánico, pero sí gran nerviosismo. Los bonos cayeron más de 11% la semana pasada, y la sensación generalizada es que los títulos de deuda argentinos tienen poco margen para recuperar el terreno perdido. Sin embargo, la recompra de bonos anunciada ayer por el Gobierno, tal como anticipó el viernes este diario (ver Economía pág. 2) podría ayudar reacomodar el escenario. Para algunos analistas, de todos modos, puede ser insuficiente, ya que aguardan medidas complementarias como el sinceramiento de las cifras del Indec y nuevos cambios en el gabinete.
Y es que, escépticos por naturaleza, los inversores comienzan a anticiparse a un escenario negro. El riesgo país cerró el viernes en 727 puntos básicos, un valor similar al que tenía en el 2005, a poco de la reestructuración de la deuda en default, y los seguros contra una eventual cesación de pagos argentina a cinco años volvieron a escalar por encima de los 830 puntos. Esto significa que el costo de asegurar u$s 10 millones de títulos de deuda argentina hasta el 2013 es en estos días de u$s 838,75, el precio más alto de toda la región.
“En medio de especulaciones sobre una inminente baja de la calificación (por parte de la agencia norteamericana Moody’s) hubo también preocupaciones sobre el impacto negativo de la reciente retirada de los precios de las materias primas agrícolas sobre las cuentas fiscales y la evolución general de la economía”, dijo, en un informe, Alberto Ramos, analista de Goldman Sachs.
El pesimismo de los inversores fue alimentado la semana pasada no sólo por la conferencia de prensa de la presidente, Cristina Kirchner, en la cual reafirmó la participación de Guillermo Moreno en el Gobierno y su intervención del Indec, sino por el alto precio que debió pagar el país para tomar prestados u$s 1.000 millones de Venezuela. La Argentina convalidó un spread de 1.100 puntos básicos por encima de un bono del Tesoro de EE.UU. por colocar sus Boden 2015 a Chávez, el diferencial más alto en los últimos 18 años, superando incluso el de las colocaciones realizadas en junio de 2001, antes de la debacle financiera.
“La capacidad de pago está casi intacta a pesar de que la situación fiscal aparece algo más compleja, y las necesidades financieras del 2009 deberían poder manejarse, aunque seguramente sacando liquidez en el mercado local. Los temores sólo se justificarían por las dificultades para descifrar cómo se toman las decisiones de política económica y por temores a que el Gobierno continúe negando los problemas y no ajuste las políticas al nuevo escenario interno y externo, que ciertamente es más complejo”, advierte en un informe la consultora Econviews que lidera Miguel Kiguel.
Para lo que resta del 2008, de hecho, en Economía estarían tranquilos. Las necesidades de financiamiento serían cubiertas sobre todo con los superávit de entes como el PAMI o la ANSeS. Asimismo, confiaron fuentes oficiales, en el Palacio de Hacienda tendrían las esperanzas puestas en lograr un acuerdo con el Club de París para el primer trimestre del año que viene. Confían en que un arreglo con el organismo no sólo mejore la percepción que tienen de la Argentina los inversores internacionales, sino que también le abra las puertas para poder conseguir fondos frescos, algo clave si los mercados mundiales permanece cerrados. En los planes del Gobierno estaría, por otro lado, buscar una refinanciación de los préstamos garantizados que están en poder de las AFJP y de los bancos, sobre todo antes de mayo. En la práctica esta opción no fue retomada (algo que sí empezó a discutir en la gestión de Martín Lousteau) pero es algo que hoy por hoy descuentan tanto en el sector privado como en el público. |