Como suele ocurrir en la Argentina desde tiempo inmemorial, cuando el humor del inversor se vuelve negativo, el dólar lo pone en evidencia.
En el exterior, al menos, la percepción de la Argentina es cada vez más negativa. Los contratos de compraventa de dólares a futuro llegaron a operarse a $3,61 en Nueva York, 2% por encima del jueves, mientras que a un mes se negociaban a $ 3,10.
En la plaza local, en donde participa el BCRA, el contrato de peso-dólar para fin de agosto se operaba el viernes a $3,054.
La tendencia de los ahorristas a dolarizar sus portafolios volvió a acelerarse la semana pasada, luego de que el gobierno explicitó que mantendrá "el rumbo prefijado" y de que creciera la aversión al riesgo de los inversores tras la colocación de u$s 1.000 millones en bonos a Venezuela a una tasa de más del 15%.
Sin señales de cambio del Gobierno, en la city advierten que lo más probable es que esta semana continúe la presión al alza sobre la divisa norteamericana. Ya el viernes, el dólar había cerrado otro centavo más arriba, a $ 3,052 en el mercado mayorista y a $ 3,07 en las pizarras al público, aun pese a las intervenciones del Banco Central (BCRA), según informa El Cronista.
En los bancos señalaron que en la última rueda de la semana, el BCRA habría participado vendiendo cerca de u$s 80 millones en el mercado spot (del Central dijeron que su intervención fue neutra) y otro tanto a futuro.
El contado con liquidación, que es el nombre que se le da en la city al dólar del mercado informal, se cotizaba a $ 3,14, casi nueve más que en el mercado formal.
Y es que, de acuerdo con un informe de M&S Consultores, la dolarización de las carteras de los inversores se mantiene muy alta. “Bajó del pico de hiper estrés de abril-junio, pero en julio rondó los u$s 1.500 millones”, explica en el informe, donde se destaca que el problema es que “la compra de dólares se ubica cada vez en un escalón más alto: pega un salto en los sustos, pero después no baja al nivel previo, se estaciona en un punto más alto”.
Según advierte la consultora, la tendencia de los ahorristas a redolarizarse pasa a ser un inconveniente para el funcionamiento normal de la economía, dado que “se ‘come’ el superávit comercial y que tarde o temprano puede ‘secarla’. La dolarización empieza a ser mucha aún con los actuales súper-precios internacionales de exportación”.