El fin de semana último, en la quinta de Olivos, el matrimonio presidencial decidió realizar la millonaria recompra de bonos con la que intentó darle una señal de fortaleza financiera al mercado. En esa reunión, además de la presidenta Cristína Fernández y su esposo, Néstor Kirchner, estuvieron el jefe de Gabinete, Sergio Massa, y el ministro de Economía, Carlos Fernández. Y hubo otro personaje que, poco a poco, gana más espacio cerca de la famosa “mesa chica”: Martín Redrado.
El presidente del Banco Central es cada vez más escuchado por el ex presidente. Dicen en la city porteña, donde lo conocen muy bien, que la cintura politica que lo caracteriza, gracias a la cual sobrevivió al menemismo y al duhaldismo sin salir malherido, le permitió sortear duros embates en el Gobierno.
Recuerdan la embestida del alicaído secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, que en sus tiempos de mayor esplendor le exigió que bajara las tasas. También los retos del ex presidente cuando al jefe del Central se le ocurrió decir, en Londres, que estaba muy preocupado por la inflación.
Sin embargo, Redrado supo bajar la cabeza, cortar la exposición y ganarse la confianza del hombre a quien todos sindican hoy como el responsable del rumbo económico del Gobierno, el ex presidente Kirchner.
“Tiene líneas muy abiertas con Néstor. Por algo pasaron los ministros y se mantuvo, pese a los ataques de Moreno y ese grupo”, contó una fuente que lo trata habitualmente. “Tiene mucho peso a nivel técnico, es muy escuchado, pero en cuanto a las decisiones de política económica, la última palabra es de Néstor”, agregó.
Esa cintura política que le atribuyen en la City le permitió mantener cierta autonomía en el Banco Central sin dejar de ser funcional a la política económica del Gobierno. “Él no dice que no; cuando le piden que mantenga el dólar, lo mantiene. Cuando le dijeron que había que pagar la deuda con el FMI con reservas del Central, así fue; cuando Néstor le dijo que había que planchar el dólar para perjudicar a los industriales que no quisieron firmar el pacto social, lo hizo”, ejemplificó otra fuente. “Pero no quiere que lo involucren; juega a que lo estimen, pero no quiere quemarse con ellos”, siguió.
Redrado ganó ascendencia en el kirchnerismo desde comienzos de 2003. Luego de ser vicecanciller de Carlos Ruckauf durante la presidencia de Eduardo Duhalde, recaló en la secretaría de Relaciones Institucionales del Ministerio de Relaciones Exteriores. Consiguió la estima de la actual Presidenta en una gira por China, ese año. Redrado preparó una presentación en inglés y mandarín que cautivó a los orientales. “Vas a llegar lejos”, vaticinó Cristina. En septiembre de 2004 fue designado al frente del Central. Y desde entonces, siempre fue uno de los nombres que circuló para ocupar el Ministerio de Economía. |