LA AFTOSA SIGUE MANTENIENDO CERRADOS MUCHOS MERCADOS
Las ventas bovinas al exterior sumaron u$s 633 millones, de las que casi la mitad fueron a la Unión Europea. El consumo local fue de 61,2 kilos por persona, 3% más que en 2002.
No sólo de soja vive el campo. Pese a los conflictos legales por la adjudicación de la cuota Hilton, las trabas que todavía persisten por la aftosa y el crecimiento internacional de Australia y sus vecinos, las exportaciones carne bovina argentina llegaron el año pasado a los u$s 633 millones, un 32% más que en 2002, según datos del Senasa publicados ayer por el Argentine Beef Consortium (ABC).
El aumento, medido en dólares, es mayor que el crecimiento en volumen (400.000 toneladas en 2003, 13% más que el año anterior), gracias a un mayor peso relativo de los cortes más caros.
La cuota Hilton (el cupo de carne exenta de arancel que permite importar cada año la Unión Europea) sufrió un retroceso de casi 40%, a 60.000 toneladas, en buena medida porque la Argentina no contó con el adicional de 10.000 toneladas concedido por la UE para el ejercicio fiscal 2002/2003.
Sin embargo, el descenso medido en dólares fue de apenas el 6% gracias a que el crecimiento de los cortes ramp and loin (los siete cortes más caros, entre los que se encuentran el lomo y el cuadril) "permitió sostener el monto exportado", precisa el informe de ABC.
Las restricciones que todavía imponen muchos mercados a las carnes argentinas por culpa de la aftosa provocaron que se mantuviera una gran concentración de los embarques hacia la UE, que recibió el 45% de las exportaciones (en 2002, su incidencia había sido del 50%).
Estados Unidos, que no permite el ingreso de carne congeladas pero sí de las termoprocesadas (como los patés), ocupa el segundo lugar entre los destinos de exportación.
En septiembre del año pasado, se descubrió un nuevo foco de aftosa en Tartagal (Salta), lo que motivó el cierre del mercado chileno, que de todas maneras, con sus compras entre enero y julio, fue el tercer país que más recibió carne argentina. Sobre el mercado internacional, ABC destaca una buena noticia y una mala: la buena es que el fin del temor de los europeos a comer carne, después de la crisis de la vaca loca, redujo los excedentes exportables de la UE y, por lo tanto, el abastecimiento a terceros destinos a valores subsidiados. "Como consecuencia de este hecho, la Argentina ha sido nuevamente proveedor de mercados que no eran clientes desde hace muchos años, como Argelia, Rusia, Egipto y Bulgaria". La mala noticia es que la Argentina no pudo aprovechar la interrupción de la relación entre Estados Unidos y Canadá, también por la vaca loca, que estimuló las cotizaciones de Australia y el Pacífico.
La faena total de animales rondó los 12,1 millones, un 7% más que en 2002, pero todavía por debajo de los niveles de 1999 y 2000. En el mercado local, el consumo se recuperó un 3%, hasta los 61,2 kilos por persona. |