Por IGNACIO OLIVERA DOLL - Los números del sistema financiero ya dicen algo más sobre la desaceleración que se prevé en la economía local para los próximos meses: el crédito al consumo arrojó en julio su peor ritmo en tres años, según los últimos datos del BCRA, y el financiamiento para las empresas, grandes, medianas y pequeñas, continuó hundiéndose tanto en bancos como en el mercado de capitales. Empresarios y analistas traducen esas variables: trabas de “corto plazo” para la actividad, en la primera; y complicaciones en el crecimiento de los próximos años, en la segunda.
“Hoy la economía real ya está afectada. Muchas compañías ajustan sus planes de inversión porque se deterioran las expectativas de crecimiento: tratan de terminar los proyectos ya comprometidos, para no defraudar a clientes y proveedores, y en el corto plazo comienzan a reducir fuertemente el nivel de capex (la inversión inicial), esperando que las perspectivas sean más claras, para hacerse de más liquidez”, describió a El Cronista el especialista en finanzas, Marcelo Kozak.
Pasa ahora que aún no mejoran las condiciones del mercado para el financiamiento de las grandes empresas. En julio sólo se emitieron dos obligaciones negociables (Gas Natural BAN y Rombo Compañía Financiera), y éstas debieron convalidar, para dos años de plazo, una tasa variable histórica cercana al 17% (Badlar 4,2%). En ese mismo mes, el 99% de los fideicomisos que se registraron (21 en total) correspondieron al rubro de “préstamos personales”. Simultáneamente, el crédito bancario a empresas cayó $ 558 millones en un mes, con lo que acumuló un recorte de $ 1.710 millones desde el máximo del 13 de julio hasta hoy. Eso redujo la participación de estos préstamos al 33,35% del total del sistema; cuando, hace un año, se ubicaba cercana al 40%. Para colmo de males, los individuos también sufren ahora fuertemente la crisis: el crédito al consumo subió apenas $ 161 millones en julio y, según un informe de Abeceb, mostró el menor ritmo de crecimiento mensual desde mediados de 2004.
Algo de esto explica, para los economistas, la desaceleración (más tangible en el crecimiento “oficial”, de 6,5%, que dio junio pasado). Pero, sobre todo, las pocas posibilidades de recuperación que hoy ven en el financiamiento corporativo. “En estas condiciones, con un país que colocó al 15%, el crédito a las empresas no se va a recuperar, y afectará a la economía en el largo plazo. En el corto plazo, el mayor impacto lo va a dar el ritmo del crédito al consumo, porque hoy lo que ayuda a traccionar la economía es el aumento en la capacidad de consumo de las personas”, explicó el economista jefe de Abeceb, Mariano Lamothe. Es la razón, a su juicio, de la revisión en las proyecciones de crecimiento que se hacen hoy en las consultoras: ya de entre 6,5% y 6,6% en 2008; y de entre 5% y 5,2%, en 2009. |