Por Jorge Oviedo - Los Kirchner habrían imaginado una renuncia de Cristina luego del "voto no positivo de Cobos" para generar un clamor popular que la reubicara en el cargo con más poder. Hoy el clamor existe entre empresarios y políticos, pero es por un verdadero ministro con un verdadero plan económico, con una batería de medidas correctivas del rumbo, que se anuncien y dispongan de una sola vez. La idea es terminar con la generalizada desconfianza ante la percepción de que la administración enfrenta dificultades y está paralizada ante ellas. Probablemente por primera vez en la historia de las administraciones del matrimonio hay también una conmoción por una especie de estado deliberativo de la propia tropa. "Está claro que los que votaron en Diputados y el Senado contra las retenciones no van a votar a libro cerrado el cheque en blanco que es el proyecto de estatización de Aerolíneas y que buscarán introducir modificaciones en el proyecto de presupuesto. La novedad es que muchos que votaron a favor de la 125 piensan hacer lo mismo y la sensación es que ahora nadie está dispuesto a salir a la calle por los Kirchner." La observación es de un empresario que cree que las dificultades no son de extrema gravedad, pero que se requiere más que cosmética gubernamental. Que hace falta un plan claro. Algunas reuniones hubo. "Se trata de conversar y ver si estamos de acuerdo en cuáles son los problemas, si coincidimos en que la inflación es ocho o es 25 o 30 por ciento, si hay o no crisis energética y a partir de allí pensar cuáles son las soluciones", dice otro empresario. ¿Tolerarán los Kirchner esa clase conciliábulos sin pensar que se trata de una conspiración? ¿Creerán que las negociaciones de cambios en los proyectos oficiales son parte del juego normal de una democracia que tiene un Parlamento o pensarán que hay actitudes con ánimo destituyente? "Es difícil saber, no han mostrado hasta ahora voluntad de negociar, pero ya no pueden estar todo el tiempo diciendo que el planteo es «victoria o muerte». Esa manera de hacer las cosas está terminada", señalan desde el peronismo que hasta el 18 de julio apoyó sin fisuras. "En septiembre, cuando se presente el proyecto de presupuesto 2009, habrá un test muy importante: ¿alguien se animará a apoyar la continuidad de los superpoderes?", dice la misma fuente. "El problema de la Casa Rosada es que con Cobos apareció una alternativa de poder, un político con mejor imagen que el matrimonio presidencial, ése es un hecho nuevo y cambia el escenario", señala un empresario. Según un sondeo aún no difundido de la UCA y TNS Gallup, en julio y por tercer mes consecutivo la proporción de encuestados que dijo que la situación económica actual es mala superó el 50 por ciento. El relevamiento comenzó el 24 de julio, terminado el paro del campo. Sin embargo, el índice general de expectativas económicas mostró su primera mejora del año, al crecer 0,9 por ciento. Un dato que se suma al aumento de depósitos y freno a la fuga de divisas que indica que la derrota del Gobierno en el Senado fue vista como positiva. Los rumores vuelan entre los empresarios y políticos. Que Cristina renunciaría denunciando un golpe de mercado para que su esposo vuelva por el voto popular en breve lapso, que será el peronismo el que, como ocurrió con Duhalde, termine por imponer a los Kirchner un programa como fueron los "14 puntos". Nadie parece estar seguro de qué pasará. |