Por JUAN CERRUTI - En el Gobierno están dispuestos a redoblar la apuesta frente al mercado para apuntalar el precio de los bonos. Por eso es que en los próximos días el Ministerio de Economía dará a conocer una nueva modalidad de recompra de títulos públicos.
Se publicará un cronograma oficial con las fechas de las licitaciones para rescatar bonos hasta fin de año, con el objetivo de enviar una señal contundente de previsibilidad y trasparencia hacia los inversores que siguen desconfiando del país.
Fuentes oficiales confirmaron la nueva modalidad a El Cronista, que tiene como objetivo de fondo impulsar el precio de los títulos para lograr una baja de tasa de interés de mercado que a su vez inyecte aire fresco a la economía real a través de mayor consumo e inversión productiva. “Queremos que quede claro que esta política de recompras de bonos llegó para quedarse y no es coyuntural”, afirman.
La decisión de modificar este método de intervención en el mercado, a través de una suerte de “tablita” de subastas, fue acordada el martes último en una reunión que mantuvieron a puertas cerradas el jefe de Gabinete, Sergio Massa, el presidente del Banco Central, Martín Redrado, y el secretario de Finanzas, Hernán Lorenzino.
El Tesoro, a través del Banco Nación, intervino ayer en el mercado recomprando bonos por alrededor de u$s 60 millones. Desde que arrancó este mecanismo de recompras, el Gobierno ya desembolsó alrededor de u$s 600 millones. Además, también se publicó en el Boletín Oficial que el Tesoro le colocó a la AFIP una letra interna por $ 250 millones.
Los inversores son escépticos sobre las posibilidades de éxito que tiene un programa de recompra de bonos que no va acompañado por otras medidas que debería tomar el Gobierno para inspirar mayor confianza. En particular, normalizar la situación en el Indec y reconciliarse con el mercado, dado que en 2009 hay necesidades de financiamiento por u$s 12.000 millones, el doble que este año, según datos oficiales.
Algunos en el mercado hasta recuerdan la dificultosa intervención que tuvo allá por 1990 el Banco Central que piloteaba entonces Javier González Fraga, cuando inició un programa de licitación de letras para contener la escalada del dólar. Finalmente el día que anunció el cese de estas operaciones la divisa estadounidense se disparó.
“El problema, es que mientras no se solucionen los temas de fondo, como el Indec, esto es cómo darle morfina a un enfermo. Lo calma, pero al mismo tiempo, lo vuelve adicto. Mientras no soluciones la enfermedad verdadera, tenes que darle algo de morfina todos los días para que no explote todo”, graficó un veterano operador del mercado.
Por su parte, la consultora RSH Macroeconomía estimó en un informe emitido ayer a sus clientes que “si el Gobierno no acompaña la recompra de deuda con medidas adicionales que tiendan a reducir la incertidumbre existente, la dinámica macroeconómica, financiera y política podría seguir siendo inestable”. |