El ministro de Economía, Carlos Fernández, afirmó ayer que se mantendrá el tipo de cambio competitivo, pese a las dudas que existen por parte de los industriales en ese sentido. "Esta recuperación económica se debe a una política consistente con un tipo de cambio competitivo, que se mantendrá, y a la acumulación de reservas", indicó el funcionario en la apertura de la jornada de la Cámara de Exportadores de la República Argentina (CERA). Fernández evitó explicitar qué precio de dólar considera "competitivo", pero fuentes del Ministerio de Economía dijeron a LA NACION en off que, en algún momento, el dólar debería volver a cotizar en torno de los $ 3,15, es decir, 10 centavos más que su precio actual. Recuerdan que una de las banderas del kirchnerismo siempre fue tipo de cambio alto, competitivo y previsible para la inversión. En el Palacio de Hacienda dicen además que la industria no sufrió tanto la caída del dólar, depreciación que, combinada con la alta inflación, deterioró el tipo de cambio real (ajustado por precios). Para sostener el argumento, confían en que las fábricas mejoraron en estos últimos años productividad a medida que ganaban escala. Agregan que "a mediano plazo" se retomará la "estrategia del tipo de cambio competitivo", pero aclaran que, en el corto plazo, las preocupaciones gubernamentales pasan más bien por mantener la señal para los mercados financieros de que no se disparará el precio del dólar frente al peso. Algunos funcionarios prefieren guardar silencio cuando se les pregunta sobre presuntas diferencias de opinión con los técnicos del Banco Central, que estarían a favor de mantener el dólar bajo como medio para combatir la inflación. En Economía reniegan de la crítica de analistas heterodoxos, que acusan al Gobierno de "ajustar" la actividad económica "de la peor manera", bajando el tipo de cambio y subiendo las tasas de interés. Afirman que "un ajuste es algo permanente", mientras que ellos apuntan a sólo neutralizar las expectativas financieras negativas. Temas pendientes El equipo de Carlos Fernández se ilusiona con que, ahora que pasado el conflicto con el campo, podrán abordar temas productivos pendientes. En esa línea está, por caso, reglamentar la ley de promoción de inversiones, que renovó por tres años más los beneficios fiscales para la compra de maquinaria y las obras de infraestructura. Otro ejemplo: la presidenta Cristina Kirchner y algunos gobernadores quieren que se fabriquen más motos en la Argentina. Para eso está preparándose un proyecto de ley que lo fomente. Sin embargo, la iniciativa corre el riesgo de quedar trunca en tiempos en que se necesita ajustar la política fiscal para garantizar pagos. |