La solidez que mostraron algunos papeles permitió al índice Merval poner fin a su racha de bajas al cerrar ayer con un alza del 0,72 por ciento, aunque no representa el clima pesimista que se respira en el mercado accionario local ni sirve para disimular una tendencia declinante que se autodenuncia cuando se observa que 10 de las últimas 13 sesiones de negocios se clausuraron con retrocesos. Esa misma tónica quedó a la vista nuevamente ayer por la baja del 0,26% del índice Merval Argentina, el más representativo del riesgo local puro, y por el desfavorable balance que dejó el movimiento de los precios con 42 bajas versus 23 alzas (otros 10 papeles no registraron cambios). Como había ocurrido muchas veces a lo largo del año, el avance del Merval estuvo básicamente sostenido por los papeles vinculados con el petróleo y favorecido por la nueva recuperación que mostró internacionalmente el precio del crudo. Esto generó las condiciones para que las acciones de Tenaris y Petrobras Brasil, los dos papeles más influyentes sobre la conducta del índice líder, volvieran a recuperar valor al avanzar ambos más del 3%, tras el fuerte castigo que venían recibiendo en las últimas semanas, cuando la cotización del crudo había dejado de coquetear con los US$ 150 y amenazado con la posibilidad de perforar los 110 dólares. Pero fuera de esta realidad sectorial y de casos específicos (ayer subieron 6,2% Molinos y más del 3% Siderar y Pampa), el día a día del resto de los papeles sigue muy complicado. Castigo al riesgo argentino El más gráfico ejemplo de las adversas condiciones de mercado con que conviven lo entrega la evolución de los papeles bancarios. Por ejemplo, ayer volvieron a desvalorizarse las acciones de los bancos Macro (-0,33%) y Patagonia (-1,71%), pese a que se trata de compañías que cuentan con programas de recompra de sus papeles para tratar de sostener su valor. Las acciones del Francés y el Grupo Galicia, que no cuenta con ese tipo de cobertura, se desbarrancaron 2,7 y 4,1%, respectivamente. Otro ejemplo del malhumor respecto de la Argentina lo da el derrumbe del Grupo Clarín, papel que había caído más del 11% anteayer y cedió otro 16% en la víspera para alcanzar su mínimo desde que cotiza y dejar cada vez más atrás el máximo de $ 32 que alcanzó en los primeros días de noviembre de 2007 (cerró ayer a $ 7,77). Los operadores sostienen que la fenomenal baja de los últimos días tiene que ver con las sostenidas ventas de un fondo extranjero que procura deshacerse a cualquier costo del riesgo local aun convalidando una fuerte pérdida. "Los extranjeros se desprenden de todo lo que represente riesgo argentino en especial, luego de que tanto S&P como Moody s decidieron reducir la calificación de la deuda", indicó el analista del Grupo SBS Mariano Kruskevich. Javier Blanco
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