Por DOLORES OLVEIRA - Los municipios no se quedaron atrás y sumaron en lo que va del año subas que duplican y hasta triplican las tasas a la industria, los bancos y la actividad económica en general, especialmente en las provincias de Buenos Aires y Córdoba, donde las empresas sufrieron al mismo tiempo impuestazos provinciales desde el segundo semestre.
De 25 municipios tomados en forma aleatoria en todo el país, la Fundación Mediterránea encontró subas de la Tasa de Seguridad e Higiene (o Tasa de Comercio e Industria) en ocho ciudades claves desde el punto de su actividad económica.
Estas son Bahía Blanca, Chivilcoy, Pergamino y Tandil, en la provincia de Buenos Aires, y Córdoba, Alta Gracia, San Francisco y Villa María, en la provincia de Córdoba.
Las subas de tasas se aplicaron en forma generalizada a todas las actividades económicas y significan un fuerte aumento de la presión tributaria, ya que se suman a incrementos en las alícuotas de Ingresos Brutos en las respectivas provincias.
Las actividades más penalizadas en casi todos los municipios son la industria, la construcción, el comercio, tanto mayorista como minorista, y la intermediación financiera.
“La actividad industrial es una de las más importantes dentro de la estructura productiva de estos municipios, por lo que el fuerte incremento de la presión tributaria en los mismos podría generar un aumento mayor en la recaudación, al captar una base imponible más alta, a costa de resignar competitividad en las industrias allí radicadas”, indica un informe de Ieral.
Entre los municipios, Chivilcoy y Alta Gracia son los que registraron un mayor aumento de la presión tributaria en relación con 2007. Las subas fueron del 230% y 45% respectivamente, según un cálculo de Ieral que tuvo en cuenta la estructura productiva comunales.
Estas variaciones en la presión tributaria municipal tiene efectos muy negativos, debido a que la Tasa de Seguridad e Higiene actúa del mismo modo que el Impuesto sobre los Ingresos Brutos, que a nivel provincial grava las ventas brutas de las empresas. Una de las principales consecuencias es el llamado “efecto cascada”, ya que ambos gravámenes acumulan carga impositiva al pesar sobre varias etapas de la producción. Generan así una múltiple imposición.
Esto termina afectando la competitividad de las empresas si éstas no pueden trasladar los incrementos en los tributos a los precios, o pesan sobre los bolsillos de los consumidores, debido a mayores subas de precios si estos pueden trasladarse.
“Es altamente probable que los aumentos de alícuotas sobre la intermediación financiera se trasladen en una importante proporción a la tasa de interés –opinó Ieral–, afectando consecuentemente el nivel de créditos demandado y repercutiendo de manera negativa en la inversión y en la actividad económica en general”. Los bancos sufren, además, por el hecho de tener sucursales en muchas provincias, de modo que el Impuesto sobre los Ingresos Brutos se multiplica a través del Convenio Multilateral.
Tomando en cuenta la presión tributaria subnacional total, en Córdoba la carga tributaria aumentó 220% para una empresa industrial de fabricación de repuestos y accesorios para vehículos automotores con una facturación anual mayor a $ 2 millones, mientras que para una entidad bancaria, la suba fue de un 39%.
En Bahía Blanca, la presión tributaria global sobre una industria tipo que facture más de $ 60 millones al año aumentó un 200%, mientras que la carga impositiva sobre una entidad bancaria con niveles de facturación superiores a $ 10 millones anuales subió un 27%. En este caso, la presión municipal aumentó más que la provincial bonaerense, con incrementos del 56% respecto de 2007. |