Los operadores cambiarios preferían tomar más ganancias tras la subida mensual más fuerte que registró la divisa en más de una década.
El euro mostraba resistencia de cara a unos indicadores de la inflación y la confianza de la zona euro que resultaron menores de lo proyectado.
La dura retórica contra la inflación de parte de los funcionarios del Banco Central Europeo (BCE) mantenía la demanda de la moneda única.
Klaus Liebscher, uno de los miembros del Consejo de Gobierno del BCE, reiteró unos comentarios que habían hecho otros funcionarios en la semana, de que la inflación está muy alta.
El dólar fue afectado por un repunte del 1 por ciento en los precios del petróleo, ya que la tormenta tropical Gustav se dirigía a la costa estadounidense del Golfo de México y un diario reportó que Rusia podría ajustar el abastecimiento.
Pero en el cierre del mes de agosto, el dólar ha ganado más de 5 por ciento contra una canasta de monedas, dirigiéndose a su mayor subida mensual desde enero de 1997, de acuerdo con los gráficos de Reuters.
"Si uno decía a comienzos del mes que el euro estaría negociándose a 1,47 dólares ahora, lo habrían calificado de ligeramente chiflado", dijo Jeremy Stretch, estratega de Rabobank.
"Pero de momento (la retórica estricta de los funcionarios del BCE) está poniendo un piso debajo del tipo de cambio euro/dólar", agregó.
A las 1038 GMT, el índice dólar .DXY caía un 0,25 por ciento diario a 76,958. El euro <EUR=> ascendía el 0,2 por ciento a 1,4728 dólares, pero estaba más de 13 centavos debajo de su máximo de 1,6038 dólares visto a mediados de julio.
El viernes, la sesión financiera global probablemente sea más corta pues los operadores estadounidenses saldrán más temprano para aprovechar mejor el fin de semana largo por el feriado del lunes del Día del Trabajo.
Para el viernes el mercado estaba atento a unos datos de la inflación estadounidense basados en el consumo personal y a cifras de la actividad económica regional de Estados Unidos.