El índice Merval de la Bolsa porteña perforó ayer por segunda vez en lo que va del año el nivel de los 1700 puntos (quedó en 1694,60), que hasta los más pesimistas operadores imaginaban como un piso. De hecho, este indicador no mostraba niveles similares de cierre desde la rueda desarrollada el 18 de octubre de 2006, cuando acabó en 1692,02 puntos. El nuevo derrape llegó al cabo de una de las peores jornadas financieras del mundo, condición que agravó el aislamiento al que parece condenado el mercado local y precipitó una fuerte desvalorización de los principales activos financieros locales. La combinación de peores expectativas y persistente iliquidez (los negocios con acciones locales apenas sumaron $ 36 millones en la víspera) no hizo más que aumentar la fragilidad del mercado accionario local, que perdió ayer el 3,61% promedio, si se considera el comportamiento de los denominados papeles líderes. El Merval suma, así, una pérdida de casi el 5% en los pocos días que van de septiembre y del 22% desde inicios del presente año. Pero lo más sorprendente, o preocupante, es que el 95% de esa pérdida total fue generada en apenas dos meses. El balance de precios de la rueda de ayer es lo suficientemente elocuente para graficar lo sucedido en la jornada: registraron subas apenas once papeles y bajaron 74 (la relación es de siete a uno). Pero ninguna de las acciones líderes sumó valor. Larga lista de bajas Las principales caídas fueron otra vez sufridas por los papeles ligados al negocio petrolero como Petrobras Brasil (-4,9%), Tenaris (-4,7%) y Socotherm (-5,12%). Pero no le fueron muy en zaga Comercial del Plata (- 4,88%), el Grupo Galicia (-4,6%), Telecom (-4,3%), Siderar (-3,9%), Banco Francés (-3,9%), Petrobras Energía (-3,8%), el Banco Patagonia (-3,49%) y Cresud (-3,43%), entre tantas otras, lo que demuestra que la ola depreciadora fue generalizada y no se concentró en ningún sector en particular. Del otro lado sólo hubo mejoras para papeles de baja negociación y por operaciones muy puntuales, como Metrogas ( 4,76%) y Papel Prensa ( 8,91%), y alzas más leves para otras especies de operación más regular como Fiplasto ( 1,36%) y Carlos Casado ( 1,27%). El derrumbe del mercado financiero local (si bien en el marco de un reacomodamiento internacional) entregó otra demostración de que el anuncio del pago de la deuda al Club de París que sorpresivamente realizó la presidenta Cristina Kirchner no generó el shock de confianza entre los inversores con que se había ilusionado el Gobierno. Es más: ni siquiera bastó para poner a la vapuleada plaza local a salvo de este nuevo capítulo del temporal global. Javier Blanco
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