Por ANDRÉS SANGUINETTI - La necesidad de que el Gobierno reconozca a la inflación como un problema y que actúe en consecuencia es por estos días la principal preocupación de los empresarios argentinos.
Así lo revela una encuesta del Instituto para el Desarrollo Empresarial (IDEA), en la cual se observa que 93% de los ejecutivos considera que “contener la inflación” es la mayor asignatura pendiente de la administración kirchnerista.
Aunque a esta altura quizá sea una obviedad, el dato muestra que los hombres de negocios se respaldan en las estadísticas privadas, que hablan de un acumulado inflacionario del 12% para lo que va del año, y desechan los datos del Indec, que reflejan una suba de 5 por ciento.
El reclamo también está presente al compararse aumentos de precios con los de salarios, ya que el 50% de los encuestados aseguró que los costos laborales crecieron más que los valores de los productos que fabrican o venden.
El relevamiento de Expectativas de Ejecutivos fue elaborado por la consultora D’Alessio-Irol y presentado ayer por su director, Eduardo D’Alessio, junto al economista de la Cepal, Bernardo Kosakoff, en la sede de IDEA.
En esta edición aparece por primera vez una impronta política: El 58% de los consultados pide al Gobierno ocuparse de “solucionar disputas sectoriales”. Una alusión directa a la pelea con el campo, dado que la medición (de la que participaron 245 ejecutivos) se efectuó entre el 8 y el 20 de julio, en pleno proceso de discusión en el Parlamento por la retenciones móviles.
“Esta pelea tuvo una fuerte impronta”, aseguró D’Alessio.
También sostuvo que por primera vez desde 2005 se revela un quiebre entre las expectativas sobre la situación económica y lo que finalmente termina ocurriendo. El dato es refrendado por lo ocurrido durante el semestre noviembre de 2007 -abril de 2008. En ese momento, los ejecutivos estimaban que hasta abril se iban a mantener las condiciones favorables para sus negocios, al registrar el índice de expectativas 51 puntos. Pero al ser consultados en julio sobre cómo les había ido, marcaron sólo 41 puntos, equivalentes a “‘moderadamente peor”.
Por su parte, Kosakoff sostuvo que “el clima de negocios fue diferente a las expectativas, ya que la realidad terminó siendo mas dura”.
De todos modos, destacó que las empresas mantuvieron índices de negocios positivos y que la base de la microeconomía se encuentra sólida. “No hay indicadores que reviertan el buen momento”, agregó.
Pero advirtió que a pesar de ello persistió un cierto clima pesimista que lo relacionó con “la falta de una visión de conjunto de que a la Argentina le falta una estrategia clara para el largo plazo, donde estén resueltos temas como el financiamiento, la infraestructura y la energía”. |