Por NATALIA DONATO - El Gobierno y los países miembros del Club de París no definieron todavía cuál es el verdadero monto de la deuda, pero los técnicos del Banco Central y de Economía comenzaron a discutir cómo compensará la entidad monetaria las reservas que pierda a partir del pago.
Si bien en el Palacio de Hacienda aún están intentando sortear el escollo legal que impide utilizar reservas para pagar al Club de París –ya que no es un organismo internacional–, el titular del BCRA, Martín Redrado, buscará lograr lo que no pudo cuando fue cancelada la deuda con el FMI: recibir un bono que se pueda negociar en el mercado y a un plazo corto.
“Se va a venir la misma pelea que tuvimos cuando se cancelaron los u$s 9.530 millones con el Fondo. Nosotros queríamos darle una letra intransferible y a largo plazo y en el Central buscaba mejores condiciones”, precisó una fuente de Economía. De todas formas, existe voluntad de intentar un acercamiento y negociar “una mejor forma de pago”, agregó otra fuente de la cartera. “No va a ser una letra a 10 años”, dijo.
Aún así, en Economía reconocieron que “se buscará retrasar los plazos lo más posible” a los fines de descomprimir el cronograma de vencimientos de deuda, ya que en 2009 la Argentina debe cumplir con pagos por u$s 18.000 millones, en 2010, por u$s 12.000 millones y en 2011, u$s 14.000 millones.
Para poder pagarle con reservas a los países miembros del Club de París, el Gobierno debe corregir el decreto mediante el cual se instruyó a Economía a cancelar el pasivo con reservas de libre disponibilidad, es decir, las que exceden el 100% de la base monetaria. Sin embargo, quienes redactaron la norma se olvidaron de remarcar que el Gobierno le comprará las reservas al BCRA. De otra manera, los acreedores que todavía mantienen títulos argentinos en default –los holdouts– podrían intentar embargar los activos de la entidad monetaria. El argumento oficial contra ello siempre fue que las reservas son inembargables porque pertenecen al ente autártico, pero el decreto que habilita el pago no da cuenta de ello.
También debería saldarse otra dificultad legal para poder pagar esta deuda que, según el Gobierno, asciende a los u$s 6700 millones. Según una norma publicada con motivo del pago al FMI, las reservas de libre disponibilidad sólo pueden usarse para cancelar deuda con organismos financieros internacionales y el Club de París no entra dentro de esta categoría. En Economía, sin embargo, afirman que “es un organismo porque los países tienen que negociar sus deudas bajo el paraguas de la entidad”.
Al realizar el tan sorpresivo anuncio, la presidenta Cristina Fernández afirmó que la deuda total con el Club de París asciende a u$s 6700 millones. Sin embargo, ayer trascendió que los cálculos realizados por los países miembros de la entidad –Alemania, Japón, Italia, Holanda, Francia, España y los EE.UU.– superan las estimaciones oficiales en u$s 1.200 millones. Al respecto, fuentes oficiales dijeron que el Gobierno confía en alcanzar un acuerdo sobre el monto porque “existe voluntad de pago” y que los u$s 6700 millones es el tope. “Podría ser menos, porque hay que contabilizar bien cuánto le corresponde pagar al Gobierno de intereses punitorios”, dijeron en Economía.
Para comenzar a revisar los números, técnicos de la Secretaría de Finanzas viajarían a Francia para entrevistarse con el titular del Club de París, Xavier Musca, primero, y luego revisar con cada país la deuda a pagar. Mientras tanto, los países socios se reunirán el 15 para clarificar los números y analizar la oferta argentina. |