La Bolsa de Comercio porteña puso fin a una racha bajista que, a simple vista, se extendió por cuatro jornadas, pero, como tendencia, lleva casi tres meses. El índice Merval cerró la rueda de negocios de ayer con una mejora del 0,61 por ciento. El avance fue claramente marginal, si se tiene en cuenta que este mismo indicador venía de derrumbarse 4,38% el día previo. Esta conclusión se fortalece cuando se observa que otros mercados que anteayer habían sufrido fuertes pérdidas, como el Bovespa brasileño, recuperaron ayer terreno mucho más sólidamente que el Merval. Sin ir más lejos, la Bolsa vecina avanzó 2,47%, por lo que los operadores definieron como "una caza de gangas", en referencia a los bajos valores a los que había quedado la mayoría de las acciones tras las últimas bajas, condición que se repite aquí sin que alcance para incentivar la demanda. Así parece confirmarse que el mercado porteño se contagia todas las "pestes" que pasan, afectado por el estado de debilidad en que se mueve desde que quedó a la vista que el Gobierno no estaba dispuesto a atacar los visibles desajustes que ya presenta el modelo económico. De hecho, el signo positivo que presentó al final del día el Merval fue consecuencia directa del rebote de Tenaris, papel que subió 4,96% por la demanda de inversores locales que asumieron el reemplazo de los extranjeros que siguieron desarmando posiciones en el marco de una renacida aversión que este tipo de administradores muestra hacia las plazas emergentes en general. Dependencia La acción de la siderúrgica era, tal vez, la única especie relevante del mercado local que aún concitaba apuestas de fondos internacionales. La dependencia de este papel quedó a la vista por el nuevo retroceso que ayer registró el índice Merval, que representa riesgo local puro, al caer otro 0,35% y estirar a cinco ruedas su ciclo negativo. En menor medida, el índice líder también se benefició del incremento registrado por las acciones de Petrobras Brasil (3,32%) y Siderar (4,17%), otros papeles con incidencia en su conducta y que venían de recibir duro castigo en la jornada previa en el marco de la corrida generalizada de mercados. El clima negativo que impera en la plaza local se hizo ver en el balance de precios: bajaron 35 especies y subieron 19, en otra jornada de negocios acotados que sumó apenas $ 55 millones en operaciones con acciones locales. Entre los papeles en baja hay que anotar a algunos bancarios (perdieron 4,5% el Patagonia y 3,27% el Francés), alimenticios (se hundieron 9,9% Ledesma y 2,9% Molinos) y textiles (cayó 5,79% Alpargatas), aunque la debilidad es generalizada aun en aquellas especies cuyos precios sus grupos de control intentan defender con activos programas de recompra. Javier Blanco
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