Por Rafael Mathus Ruiz - El dólar trepó ayer otro centavo y cerró a $ 3,10 en la mayoría de las casas de cambio del microcentro porteño, un valor que no registraba desde el 4 de junio, cuando el Banco Central se desprendía de divisas para contener la corrida que había motivado por entonces el conflicto entre el campo y el Gobierno. Con el valor de ayer, el dólar ya ganó cuatro centavos en sólo tres días. La escalada se desató a partir de la demanda de bancos, empresas e inversores, más que de ahorristas. Influyó no sólo la incertidumbre global y local, sino también el hecho de que, al menos hasta ayer, el Banco Central había convalidado las últimas subas, algo que terminó por fortalecer las expectativas de que el dólar comenzaba a volver a los niveles de principios de año. Este escenario obligó al Banco Central a vender reservas al cierre de las operaciones para enfriar el mercado. Con esta jugada, el Central no sólo logró contener la suba, sino que también deprimió la cotización, que descendió en el mercado mayorista hasta los $ 3,081, luego de tocar los $ 3,1070. En la autoridad monetaria creen que esta señal llevará a que hoy sea un día más tranquilo. Además de la señal del Central, la jornada de ayer dejó las ya clásicas conjeturas del mercado acerca de si el Banco Central "soltará" el dólar o si lo mantendrá "planchado", tal como ocurrió durante los últimos meses, una discusión que se mueve a la par de la volatilidad. Pero es también un interrogante que no cuenta aún con una respuesta única: unos estiman que antes de que termine el año el dólar ya habrá vuelto a cotizarse a $ 3,20, mientras que otros creen que el ente oficial no dejará que se escape mucho más -o muy rápido-, al menos por ahora. Un argumento del primer grupo es la presión de la industria y del sector exportador, que verían con buenos ojos un peso más devaluado. Otro, que el pago al Club de París, una vez que se concrete, obligará al Central a intervenir como comprador de dólares para recomponer reservas. El segundo grupo tiene también un argumento, no menos contundente: una escalada del dólar sin freno alimentaría las presiones inflacionarias. Como era de esperarse, en el Central no dan pistas: "La idea es quitarle volatilidad a la cotización. Si el dólar sube mucho, hay intervención. Si no, no hay una indicación de que haya que llevarlo hacia un lado y hacia otro". Ante las conjeturas, los funcionarios ofrecieron un diagnóstico adicional: este rally alcista se da en medio de los crujidos de los mercados internacionales, que provocaron fuga de capitales y devaluaciones en toda la región. "Se sale a marcar la cancha porque la demanda de dinero en la Argentina es muy inestable, y cuando alguien estornuda, salimos a comprar dólares", concluyeron allí. El Central había comprado dólares el lunes y el martes. Anteayer no intervino en el mercado. Y ya ayer por la mañana la cotización en el mercado mayorista -adonde recurren los grandes inversores y las empresas, y nacen las oscilaciones que luego se derraman a las casas de cambio- comenzó a moverse con mayor rapidez. "Cuando no lo bajó por la mañana, salieron todos a comprar. Al desaparecer el interventor, empezaron los pedidos", señaló Fernando Izzo, de ABC Mercado de Cambios. Un dato da cuenta del febril movimiento que tuvo la jornada de ayer: se negociaron en el mercado mayorista US$ 801 millones, unos 330 millones más que en la víspera. El Banco Central tuvo un día atareado. Primero compró, durante las primeras horas de la mañana. Luego, cuando la cotización comenzó a subir con más ímpetu, empezó a vender para enfriar la plaza. "En términos netos, vendimos menos de 50 millones de dólares en el mercado spot y menos de 100 millones a futuro", indicaron en el BCRA. Mayores ventas En el mercado calculaban ayer que las ventas fueron mayores y que llegaron, en realidad, a los US$ 80 millones. "Esto tranquilizó un poco los ánimos. El Central estuvo muy agresivo", señaló Héctor Scasserra, de Arpenta Sociedad de Bolsa. No ayudó ayer tampoco el deteriorado contexto internacional, al que se le suman todas las dudas que acarrea el modelo económico por la acumulación de desajustes, entre los que sobresale la inflación. Un operador unió ayer ambos fenómenos en una frase: "Si el contexto internacional empuja, el dólar se puede correr aún más, aunque creo que va ir de la mano de la inflación y lo que demandan los exportadores". |