Por GUILLERMO KOHAN - Puede haber novedades importantes en el Presupuesto 2009 que presentará el Gobierno la próxima semana para el debate en el Congreso. Lo más relevante es que el dólar en Argentina, al menos por lo que quiere el Gobierno, será más electoral que nunca el próximo año. Se establecería entre $ 3,20 y $ 3,25, una señal evidente de que la Casa Rosada busca, como principal anclaje contra la inflación, la estabilidad del tipo de cambio. Los movimientos del Banco Central estos días confirman la decisión: Martín Redrado intervino muy fuerte ayer en los mercados para evitar que se acelere la suba del dólar. “Nos conviene un dólar a $ 3,20 –dicen cerca de Reconquista 266– pero siempre que lo llevemos despacito a ese valor”, aclaran.
La otra señal que busca dar el Gobierno con el proyecto de Presupuesto es que la ley de leyes que saldrá de Casa Rosada se perfila más conservadora que en el pasado. Como además no estarían disponibles los superpoderes en 2009, entonces el Gobierno deberá blanquear los mayores ingresos fiscales y hacer el reparto de partidas de antemano para evitar reasignaciones que serán más complejas sin las facultades extraordinarias. Pero la ortodoxia vendrá por las promesas de menor ritmo en el crecimiento de los gastos que la recaudación, un crecimiento del PIB que se estimará en torno a 4% (ahora más creíble con la economía desacelerada), una reducción en los subsidios entre 15% y 20%, y el compromiso de superávit fiscal que se acercaría a 3,5 puntos del PIB.
Todos estos parámetros sobre la economía argentina para 2009 son los que estarán presentes en el viaje que Cristina Kirchner y casi todo el Gobierno emprenderán en los próximos días a la cumbre de la ONU en Nueva York, un periplo que ya tiene agendado reuniones importantes de funcionarios con banqueros e inversores, con una presentación incluida en el Council of Americas, donde Cristina será oradora el 25 de septiembre a las 12, en el Waldorf Astoria.
La cuestión del financiamiento y el anuncio de la Presidenta en el sentido de que es prioridad para el país encarar una agenda para asegurar el crédito internacional parecen tema prioritario para los inversores. Llamó la atención estos días el renovado interés por los bonos argentinos en default, que ya no se conseguían ayer a 25/27 dólares en el mercado, por la expectativa que más temprano que tarde el país acepte fórmulas para reabrir el canje de la deuda aún no reconocida por más de u$s 20.000 millones. Se sabe en Wall Street que el gobierno argentino tiene por lo menos cinco ofertas de bancos internacionales con variadas alternativas para que en forma voluntaria, y asumiendo un mayor costo que hasta podría significar un fee en efectivo para entrar, los bonistas que rechazaron la reestructuración canjeen sus títulos que cotizan a 25/30%, por bonos argentinos (nuevos o en circulación) que cotizan al doble. Por eso bajan los títulos performing, pero se afirman los defaulteados. “Por eso al Gobierno no le viene tan mal que se destruyan los papeles argentinos”, reflexionaban ayer en el Palacio de Hacienda, porque calculan que así la operación sería con mayor ahorro para el país.
Habrá también novedades para los empresarios locales, sobre todo para la UIA a quien habrá que compensar con la mala noticia del dólar quieto también en todo 2009. Prometen en el Ministerio de Trabajo que antes de fin de mes estará listo el proyecto para la nueva Ley de Accidentes de Trabajo, una iniciativa que reclaman los industriales pero que también está en cortocircuito con objeciones que presenta la CGT. No son escasos los problemas con Hugo Moyano. A 24 horas de reunirse con Néstor Kirchner, el líder camionero sorprendió a todos en Casa Rosada ayer, al anunciar sin aviso que pedirán en el Congreso una ley para asegurar un aguinaldo extra, para que los trabajadores cobren cinco sueldos adicionales cada 5 años. |