Hace aproximadamente un mes y medio que los mercados viven un momento de alta tensión. Uno más, podría pensarse. Desde julio de 2007 –cuando estalló la crisis subprime– las bolsas han entrado y salido de este tipo de situaciones en reiteradas oportunidades. ¿Cuándo terminará esta mala racha? La pregunta no es fácil de responder. Lo que sí es innegable es que en esta oportunidad algo ha cambiado. Y es que los miedos de los inversores son otros: la desaceleración global pasó a ser el nuevo fantasma, desterrando casi por completo a la crisis subprime de los Estados Unidos. La suba que ha tenido el dólar desde principios de agosto es una clara muestra de ello.
Pero aunque el panorama financiero no es el mejor, los analistas no creen que la crisis actual sea más profunda que las anteriores: estamos ante un “reacomodamiento” de las expectativas de los inversores, dicen. “Definitivamente, no. No estamos cerca del fin del mundo”, dijo el economista Pablo Rojo. “Lo que está ocurriendo es que están cambiando las expectativas de los inversores. El desarrollo de los acontecimientos parece estar diciendo que, mientras Estados Unidos está a mitad de camino de la crisis, Europa y el resto del mundo recién comienzan a sufrir”, agregó.
En el último año, las bolsas del mundo se han encontrado al borde del colapso en varias oportunidades. El malhumor se instaló definitivamente a mediados de julio de 2007, cuando apareció la primera víctima de la crisis subprime. Fue el banco de inversión Bear Stearns, que anunció la quiebra de dos de sus hedge funds que invertían en instrumentos securitizados con hipotecas de baja calidad. Fue por esa época también que Ben Bernanke, el presidente de la Reserva Federal, advirtió que la crisis subprime podría llegar a costar u$s 100.000 millones. En ese entonces, las acciones estadounidenses –representadas en el índice Dow Jones– se desplomaron un 10% en sólo 15 días, y también el dólar fue golpeado, al descender desde u$s 1,35 por euro a u$s 1,39 en dos semanas.
Algo similar ocurrió en octubre, con la llegada de los primeros balances de los bancos de inversión desde que había estallado la crisis. Citigroup, UBS y Merrill Lynch mostraron pérdidas millonarias: tantas que para fines de mes comenzaron a rodar las primeras cabezas en Wall Street: Stan O’Neal, presidente de Merrill Lynch abandonó su puesto, seguido a principios de noviembre por Charles Prince, CEO del Citigroup. De más está decir que el Dow Jones sufrió un nuevo desplome. Para el dólar, era un momento por demás complicado: Bernanke ya había recortado las tasas de interés dos veces –por primera vez lo hizo el 18 de septiembre– y se esperaba que vinieran nuevas bajas. En ese contexto, el euro, el oro y el resto de los commodities se habían convertido en el refugio por excelencia para los ahorros de los inversores.
A medida que pasaba el tiempo y las noticias seguían golpeando a los EE.UU., esos activos se consolidaban. De hecho, desde agosto de 2007 hasta julio de 2008 el euro subió 20% frente al dólar. El oro, por su parte, trepó 54,4% hasta marzo de este año, cuando alcanzó un máximo de u$s 1002,9 por onza. Asimismo, el crudo subió 109% entre agosto de 2007 y junio de 2008.
Pero la tendencia ha cambiado ahora, sin lugar a dudas. “Después de seis años de caída constante, el dólar ha empezado a recuperarse”, destacó en un comunicado reciente el experto en monedas de Morgan Stanley en Nueva York, Stephen Jen. Entre agosto y lo que va de septiembre, el euro ha perdido 12% contra el billete verde; el oro ha caído 26,1% desde sus máximos y el petróleo ha bajado 30,5%.
En esta situación, las bolsas emergentes –incluida la Argentina– están siendo muy castigadas. Brasil perdió un 20% en dos meses. Pero a no desesperar. Si bien los analistas creen que las materias primas no volverán a los máximos que alcanzaron hace unos meses, tampoco piensan que esos activos se desplomarán. Los commodities se estabilizarán, y las bolsas emergentes volverán a atraer inversores, porque sus fundamentals son buenos”, dijo un analista que prefirió no ser nombrado.
En este camino, lo que esperan los analistas es una fase de desaceleración económica global que, de todos modos, podría culminar a fines de 2009, según los pronósticos del Citi. Mientras tanto, el dólar será el refugio de los inversores”, dijo Jen. Ahora bien, “si el reciente repunte durará unos meses o unos pocos años, ahí está la cuestión. Puede que el actual rally del dólar termine después de unos trimestres”, agregó. |