Por Martín Burbridge - Parece el título de una película de acción con algunos de los actores mejor pagos de Hollywood, pero en realidad, el “índice del miedo” (o VIX), es un indicador del Chicago Board Options Exchange (CBOE), la mayor bolsa especializada en derivados de EE.UU., que refleja cómo crece la volatilidad en los mercados financieros cuando la situación económica se deteriora. Cada vez que aumenta la incertidumbre, los operadores vuelven a mirar al VIX, ya que es un buen reflejo del miedo que asalta a los inversores frente al riesgo de que se profundice el descalabro del sistema financiero.
Lo que hace el VIX es medir el precio de las opciones del índice S&P 500 que vencen en los próximos 30 días. Cuando la incertidumbre crece, los inversores buscan cubrirse más del riesgo de pérdidas (porque el valor de las acciones tiende a caer) y por lo tanto sube el precio de estas opciones. Los hechos de la última semana son un buen ejemplo de cómo funciona: el lunes 15 de septiembre, el índice cerró en 31,70 puntos, con una suba del 23% respecto de su apertura, en línea con las noticias de que el banco de inversión Lehman Brothers se declaraba en bancarrota, luego de que fracasaran las negociaciones por rescatarlo, y por ende crecía el miedo a que la crisis financiera se profundizara. El martes 16, el VIX cayó un 4%, a medida que la incertidumbre se relajaba por el aviso de que el gobierno de EE.UU. rescataba al gigante AIG, la mayor aseguradora del mundo. Pero el miércoles 17, la volatilidad volvía a pegar un salto del 20% al comprobarse que Morgan Stanley y Goldman Sachs también estarían en la cuerda floja. El jueves, el VIX cayó un 8% luego de que trascendiera la posible estatización de la deuda incobrable estadounidense. Y el viernes 19, la fuerte suba de las bolsas mundiales ayudó a que el VIX siguiera su baja un 3% más.
Si bien el “índice del miedo” no es un buen indicador para prever cuándo comienzan las crisis financieras, sí sirve para conocer la volatilidad real de los mercados. Esta se disparó a partir del mes de marzo de 2007, cuando saltó de los 10 puntos en los que se había mantenido desde 2004, hasta los 20 puntos luego de que Bear Stearns fuera comprado entre gallos y medianoche por el JP Morgan, “con la pequeña ayuda de los amigos” de la Reserva Federal y del gobierno de EE.UU. Y que luego de un respiro en abril y mayo, volvió a elevarse por encima de los 30 puntos en agosto, cuando ya era evidente que la crisis subprime iba a dejar huella. Si bien ahora el VIX cotiza un poco por encima de 30, la semana pasada llegó a tocar los 42 puntos durante el día jueves (el nivel más alto desde octubre de 2002), antes de que se conociera la decisión de rescatar la deuda incobrable de los bancos.
Pero las expectativas para los próximos meses no son muy halagüeñas, de acuerdo con la analista Rebecca Dart, de Interactive Brokers, quien indicó la posibilidad de que el VIX siga creciendo. “De acuerdo con las actuales condiciones de los mercados, existe un 5% de probabilidades de que el VIX supere los 50 puntos para noviembre, así que veremos qué pasa”, afirmó la especialista en una entrevista para el canal CNBC.
Para los analistas, los meses de septiembre y octubre son un período en el que la volatilidad aumenta en la mayoría de los mercados desarrollados del hemisferio norte, ya que coincide con la primera entrega de resultados trimestrales de las empresas luego del receso de verano. En estos días, la publicación de los balances de Morgan Stanley y Goldman Sachs (los únicos bancos de inversión que todavía se mantienen independientes) también aportaron su cuota de volatilidad, con resultados peores a lo previsto. Y en el actual contexto, la entrega de resultados se parece bastante a un campo minado. Mientras tanto, la baja en el precio del petróleo y la apreciación del dólar contribuyen a reducir el VIX.
Con el objetivo de sacar partido a esta posible mayor volatilidad, el banco minorista Sarasin, uno de los más importantes de Suiza, publicó un informe sobre cómo sacar partido al actual contexto volátil. En un momento en el que la baja liquidez de los mercados también contribuye a la volatilidad (y donde “la iliquidez va a continuar en alza”, según el informe), los analistas del banco suizo recomendaron comprar acciones cada vez que el índice VIX supere los 30 puntos y protegerse cuando regrese a los 20 puntos. “En un mercado volátil, es esencial no tener un comportamiento de manada. Eso también significa que a veces hay que comprar acciones en momentos de incertidumbre”, sugiere el informe para el corto plazo. Pero invertir en volatilidad también implica asumir riesgos altos, porque si uno elige la estrategia equivocada, las pérdidas pueden ser muy grandes. |