A diferencia de 1997, en que el excedente vino de rubros elaboradores de alimentos, tras la devaluación el saldo a favor lo generan las manufacturas de origen industrial.
El fuerte cambio de precios relativos que sucedió a la devaluación determinó que la industria trabaje con una menor cantidad de componentes importados, pero que pague mayores precios por los insumos que compra en el exterior. Así, entre 1997 y 2002 el coeficiente que mide la relación de las importaciones sobre la producción, pasó de 10,3 a 5,5%, en volumen.
En ese período la producción industrial cayó 27%, mientras que las importaciones se derrumbaron en un 61%. Sin embargo, en precios relativos el coeficiente de 2002 se ubicó en 9,6% como consecuencia de la nueva relación cambiaria.
Un trabajo del Centro de Estudios para la Producción (CEP) de la Secretaría de Industria, destaca estos cambios y señala que la rama que mayor reducción registró en su coeficiente de importación a valor constante fue refinación de petróleo, que bajó de 8,2 a 2,5%, seguida de la industria de la madera, tabaco, alimentos, celulosa y papel. Mientras que a la inversa, en textil el coeficiente casi no tuvo variación, pero esto debido a la que las importaciones cayeron más que la producción.
El estudio del CEP establece que el 45% del valor bruto de la producción industrial se elabora con un bajo contenido importado, menos de 5,6% de coeficiente, en actividades como alimentos, tabaco y refinación de petróleo. En cambio, un coeficiente mayor a 13,6% es necesario para manufacturar el 32% del producto fabril en ramas como la producción metálica, aparatos eléctricos, química y automotriz.
El estudio analiza asimismo el componente importado de las exportaciones a la luz del saldo comercial de cada rama fabril. Esta comparación permite establecer que en 2002 casi 52% del valor bruto producido por la industria automotriz (en pesos corrientes) se realizó en mercados externos, mientras que en cuero curtido esa proporción fue de 44%; en textil, 40%; aparatos eléctricos, 38,3% y alimentos, 37%.
Medido en volumen, el coeficiente que mide la relación entre exportación y valor bruto de producción aumentó de 14,4% en 1997 a 18,5% en 2002. En precios corrientes, casi un tercio de la producción industrial se colocó en el mercado externo.
Respecto a esta fuerte suba hay que tener en cuenta que en ese año las exportaciones declinaron mucho menos que la producción global industrial. Además, la producción colocada en mercados externos refleja plenamente la variación del tipo de cambio, mientras que la producción colocada en el mercado local está valuada con precios internos mayoristas.
Al analizar el balance de divisas del sector manufacturero, el trabajo del CEP comprueba que entre 1997 y 2002 se ha producido un aumento de más 100% en el saldo positivo, de 5.382 millones de dólares a 12.532 millones. En ese período el volumen físico de las exportaciones fabriles se redujo 6%, mientras que las importaciones del sector cayeron 61%.
Pero además, a diferencia de lo ocurrido en 1997 cuando el excedente de divisas dependía de la comercialización de la industria alimenticia, en 2002, con excepción de calzado y petroquímica, el saldo favorable correspondió a manufacturas de origen industrial. En este sentido las variaciones más marcadas se registraron en refinación de petróleo que pasó de 367 a 1.519 millones de dólares de diferencia entre exportaciones e importaciones, y a la industria química, que saltó de un saldo negativo de 1.043 millones a otro positivo de 562 millones. |