El paquete, que espera la aprobación del Congreso, daría amplios poderes al Tesoro de Estados Unidos para comprar a las firmas financieras deudas "tóxicas" relacionadas con hipotecas.
Los analistas dicen que los inversores internacionales serán cada vez más reticentes a financiar el creciente déficit estadounidense al tipo de cambio actual, y sostienen que financiar esa brecha requeriría tasas de interés más altas y un dólar más flojo.
La Oficina Presupuestaria del Congreso ha proyectado un déficit fiscal récord para Estados Unidos de alrededor de 438.000 millones de dólares el próximo año fiscal, sin contar el costo del rescate. Se prevé que el paquete de rescate suba el techo permitido para la deuda pública en un 6,6 por ciento.
"Existe incertidumbre sobre el plan de rescate, específicamente, qué significa para la deteriorada posición fiscal de Estados Unidos", dijo Omer Esiner, analista de mercados de Ruesch International en Washington.
"Este masivo crecimiento de la deuda que estamos experimentando definitivamente va a tener un impacto sobre el atractivo de los activos en dólares. Y el empeoramiento de la posición fiscal en última instancia podría debilitar al dólar en adelante", agregó.
En los primeros negocios de Nueva York, el dólar caía un 0,7 por ciento diario a 106,71 yenes <JPY=>.
El euro marcó un máximo en tres semanas de 1,4625 dólares <EUR=> y luego se cotizaba a 1,4599 dólares, una ganancia de 0,9 por ciento.
Los analistas también decían que las últimas oscilaciones de los mercados, desatadas por el colapso de Lehman Brothers la semana pasada y el salvamento por 85.000 millones de dólares para la atribulada aseguradora AIG, habían desviado las preocupaciones de los inversores desde la economía global, nuevamente hacia Estados Unidos.
"El epicentro del problema fue Estados Unidos y los mercados parecen estar centrándose nuevamente en eso ahora (...) hasta que se llegue a la etapa en la que el paquete empiece a ayudar a la economía real", dijo Geoff Kendrick, estratega cambiario de UBS.
Los líderes demócratas en el Congreso han prometido actuar con celeridad y los legisladores esperan poner en vigencia un plan hacia el final de la semana, por temor a que una demora provoque más turbulencias en los mercados.