La decisión de abrir el canje a los bonistas que quedaron afuera en 2005 significa un cambio de política en pos de volver a los mercados internacionales.
Se trata de un capital de unos u$s20 mil millones, sumado a los intereses vencidos, en manos de los bonistas (
holdouts) que no aceptaron la quita del 65% que durante la gestión del ex ministro de Economía, Roberto Lavagna, se llevó adelante con la deuda en default de 2002.
Los analistas políticos y economistas consultados por
iProfesional.com coincidieron en afirmar que se trata de una medida positiva, que el Gobierno reconoció como necesaria para el regreso del país a los mercados internacionales de deuda. De hecho, fue convalidada con el alza de todos los indicadores. No obstante, aclararon que
aún hay temas pendientes por resolver.
¿Convicción o necesidad?
En principio, el anuncio sorprende porque parece un cambio en la política llevada adelante por el Gobierno después de que el ministro del Interior, Florencio Randazzo, cerrara la posibilidad de reabrir el canje cuando afirmó rotundamente, hace menos de un mes: “Ya se dijo cuando se llevó adelante la renegociación de la deuda, que quienes no entraron en su momento [en la reestructuración] se olvidasen. Es una situación saldada para nosotros”.
Sergio Berenztein, socio de la Poliarquía Consultores, explicó que el anuncio “ratifica que estamos en un Gobierno que toma las determinaciones que necesita tomar, aunque el
timing sea diferente al esperado por el mercado”.
El analista político aclaró que la medida no se tomó “por convicción sino
por necesidad de financiamiento” porque “la Argentina está aislada, en situación irregular con el mundo y el contundente mensaje que dio la tasa que se le pagó al presidente de Venezuela Hugo Chávez convalida el riesgo efectivo de crisis económica y financiera. No quedaban muchos caminos para normalizar la situación internacional".
Y agregó: "A partir de la situación financiera en la cual estábamos, la posibilidad de seguir improvisando y de seguir perdiendo oportunidades era acotada”.
El 24% de bonistas que rechazó el canje y que desde entonces busca en tribunales de Europa y EE.UU. recuperar todo su dinero, obligó a la Argentina a evitar las operaciones de deuda en los mercados mundiales por temor a sufrir embargos del dinero pagado a inversores.
Por eso, a menos de un mes de las palabras de Randazzo, se hizo necesario para la Presidenta tomar un marcado giro en la estrategia oficial.
El punto de inflexión fue la colocación de deuda a Venezuela a una tasa de casi el 16% y de la que Chavez se deshiciera rápidamente, en señal de la fragilidad fiscal y financiera del país, se derrumbaran así los bonos locales y se reavivara el fantasma del
default, que ni la recompra de títulos, ni el anuncio del pago al Club de París con reservas lograron resurgir.
Finalmente, la crisis financiera internacional, terminó de sofocar al mercado local. El Gobierno no tuvo otra opción que anunciar el análisis de un nuevo acuerdo con los bonistas para mejorar la imagen financiera del mundo y abrir las opciones de financiamiento para el país.
Un paso adelanteEl jefe de Gabinete,
Sergio Massa, declaró el lunes que la iniciativa constituye "un paso más en el proceso de normalización de la situación del país con relación a los mercados internacionales de deuda" iniciada con el canje de 2005, seguida por el pago al Fondo Monterio Internacional (FMI) y, finalmente, al Club de París.
Y concluyó: "Estamos convencidos de que el cambio de los títulos no ingresados al canje de deuda de 2005, sumado al hecho de dotar de previsibilidad al plan financiero para los próximos años como consecuencia de la refinanciación de gran parte de los servicios del año entrante y el aporte de dinero fresco contenido en la propuesta acercada, hace que Argentina se encuentre en inmejorables condiciones para encarar la acción de Gobierno para los años venideros".
En esa línea,
Ricardo Rouvier, titular de la consultora que lleva su nombre, explicó que con este anuncio “la Argentina da señales fuertes para
mostrarse atractiva y confiable para ingresar al mercado de capitales y convertirse en un país pagador, a pesar de los dichos del ex presidente y la ley que deberá ser rectificada. En principio, son señales importantes al mundo para atraer capitales y crédito.
Para el economista y titular de la consultora con su nombre
José Luis Espert, la decisión “implica
tomar consciencia de que la situación fiscal argentina es comprometida, que se va a complicar más y que el pago de la deuda estaba en serias dificultades. Es un mensaje para abrir el mercado. Me pregunto si no es tarde y qué chance hay para colocar deuda y a qué tasa".
No está todo dicho
En tanto, el director del centro de estudios Nueva Mayoría,
Rosendo Fraga, coincidió en que “el Gobierno argentino ha buscado ante todo una reacción positiva en los mercados en el corto plazo y lo ha logrado”. Pero aclaró que “se trata de un anuncio y no de una decisión concreta, por ahora”.
En ese sentido, Espert agregó que la voluntad de pagar a los
holdouts es “una muy buena noticia”, pero que “no tendrá un efecto inmediato” porque “
falta una ley del Congreso” que autorice el pago.
Fraga concordó en que “políticamente, no es fácil que finalmente se haga, ya que hace falta el tratamiento parlamentario que lo autorice y es difícil que el Ejecutivo lo logre, en el caso de que tenga la verdadera voluntad de hacerlo”.
Y recordó que la experiencia con el Club de Paris muestra que los anuncios son una cosa y la realidad otra” ya que “hace tres semanas, el Ejecutivo firmó un decreto por el cual se pagaba al Club de Paris la totalidad de la deuda y en un solo pago. Después se hizo evidente que el decreto tenía fallas técnicas y se requería una ley del Congreso. La Presidenta después dijo que sólo se iba a pagar la deuda en default, lo que implica un monto menor al comprometido en el decreto inicial. Ahora se dice que se negociará un pago escalonado".
“Dada esta experiencia reciente, tanto el pago al Club de Paris como la reapertura del canje son por ahora anuncios, sobre los que todavía
no hay certeza acerca de cuándo y cómo se harán efectivos”, dijo Fraga.
Nuevo estiloA la espera de que se concrete, Rouvier explicó que también se trata de
un nuevo estilo de gestión,
respecto del Gobierno kirchnerista de tres años atrás, porque la economía argentina ha cambiado: no se sustenta tanto con ahorro interno, requiere más producción para sofocar la inflación, y para ello necesita capitales e inversiones.
De esta manera, para el consultor, "la Presidenta ofrece negocios a capitales europeos y americanos en un momento en que esos mercados entran en recesión y no tienen donde invertir. Aunque aclaró que también es un momento de crisis y las inversiones se restringen y hay que ver qué porción de esos capitales nos toca en el reparto".
Para Berenztein, no hay una diferencia entre la gestión de la Presidenta y su esposo y ex-presidente, Néstor Kirchner, que tantas veces había negado la posibilidad de reabrir el canje: “Son cosas que se dicen en el contexto interno y cuando tenés margen político”. Esta decisión “pone de manifiesto que
no tenía más margen para la improvisación".
Fraga explicó que “el pago al Club de Paris sigue la misma política utilizada por Kirchner con el FMI". En cuanto a la reapertura del canje, "marca una diferencia, en tanto y en cuanto a que finalmente se concrete”.
Imagen
El anuncio puede repuntar la alicaída imagen de la primera mandataria. Según relevamientos de la consultora Analogías que su titular,
Analía Del Franco, reveló en una entrevista en el canal C5N, la imagen presidencial subió desde la situación muy crítica de la crisis del campo, del 30%, al 38-40% y, luego del pago al Club de París, subió al 46% y se
estabilizó.
Fraga explicó que “estos anuncios, pueden mejorar la imagen económica de la Argentina
en el corto plazo, pero si después no se cumplen o se cumplen parcialmente, pueden generar un efecto negativo”, es decir, que pueden derivar en "decepción si más adelante no responden a las expectativas generadas".
Por lo pronto,
los mercados reaccionaron positivamente:
- La bolsa argentina cerró en alza, el índice líder Merval ganó un 1,67% y se separó de la tendencia en caída de los mercados accionarios de la región y del mundo.
- "El dólar empezó a caer (revaluación del peso) inmediatamente después del anuncio de presidencial, ya que los inversores comenzaron a tomar posiciones en bonos y en activos a la espera de una recuperación de sus precios", dijo un cambista a la agencia Reuters. Finalizó a $3,13 para la venta en el mercado minorista.
- Los bonos de la deuda pública afirmaron su tendencia alcista tras el anuncio del Gobierno, al trepar el 3,9% promedio al cierre.
El anuncio "es una señal que al mercado le dio el combustible necesario para justificar los fuertes avances", sostuvo Alejandro Bianchi, analista del portal especializado InvertirOnline.com a la agencia Reuters.
Pero todavía los valores de los bonos locales se encuentran devaluados, no sólo por el golpe que significó el derrumbe del mercado estadounidense la semana pasada, sino por el grado de desconfianza que pesa sobre la marcha de la economía y las estadísticas locales.
"Lo que tiene que revisar la Argentina es la actitud del Gobierno frente al mercado, más allá de las propuestas que pudiera haber recibido. No creo que los mercados cambien rápidamente de opinión", señaló a Reuters Gustavo Perilli, analista de la consultora Finsoport.
El riesgo país (que refleja el nivel de sobretasa que debiera abonar el país respecto a similares estadounidenses) , medido por el banco de inversión JP Morgan, cayó 43 puntos a 763 unidades.
Temas pendientes
El anuncio no devuelve al país a los mercados internacionales en forma automática. Rouvier explicó que falta "poner blanco sobre negro las estadísticas porque generan una actitud de desconfianza en el país para invertir".
En tanto, Berenztein coincidió en que falta resolver la inflación y la credibilidad del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC). El anuncio “es un paso muy importante para mejorar la relación de Argentina con el mundo financiero, pero es una condición necesaria, no suficiente.
Espert añadió: “En un mundo que va para mal y con nuestra situación fiscal delicada, que será mayor por la caída de los precios de las commodities, falta un ajuste fiscal fuertísimo. Porque se puede entregar un papel, pero para pagar se necesita resolver la situación fiscal” .
El economista Eduardo Curia, recalcó que después de robustecer la imagen financiera del país en el mundo, quedan otras cuestiones de la economía, tan o más importantes, como la inflacionaria, la estrategia cambiaria y la política de ingresos.
Bonistas
Las tres propuestas para un eventual canje de la deuda que evaluará la Presidenta fueron confeccionadas por las entidades Deutsche Bank, el Barclays Bank el Citigroup, según confirmaron fuentes oficiales, que, de acuerdo con el anuncio presidencial, resultarían más beneficiosas para el país que el canje de deuda realizado en 2005.
Luego de las palabras de Cristina, la American Task Force Argentina, un grupo de acreedores estadounidenses, dijo que no negociará con la Argentina si la oferta no mejora la del 2005.
"Tienen que ser honestos sobre su capacidad de pago. Ofertas del estilo 'tómalo o déjalo' no van a tener éxito", dijo a Reuters Nancy Soderberg, directiva del grupo.
Sin embargo, a última hora de la tarde del lunes fuentes oficiales informaron la propuesta que representa casi diez puntos más de quita que el cambio que cerraron Lavagna-Nielsen en 2005.
- Entregarán títulos por u$s250 por cada u$s1.000 de la deuda anterior a 2002.
- No existe un desembolso en efectivo por parte del Gobierno, como sí lo hubo en 2005.
- Los bancos aseguran tener ya el compromiso firmado de bonistas que tienen papeles por US$ 7.000 millones. Pero se comprometen a conseguir bonos por US$ 10.000 millones, la mitad de los que están aún en default.
- "Desde el punto de vista técnico la nueva oferta es similar al canje original. El canje sería por el mismo bono que en 2005, el Discount, e implica una quita del 66 por ciento.
- El canje de 2005 incluía la emisión de Bonos Discount, Par y cuasi Par, mientras que esta propuesta no ofrece esa opción al tenedor participante y sólo involucra la emisión de bonos Discount.
- Los pagos de intereses que van de 2003 a 2005, y que fueran abonados en efectivo al momento del canje, serán pagados ahora con bonos Discount, lo cual presenta una pérdida de valor presente para el tenedor participante.
- Los pagos de intereses correspondientes al período que va desde el canje anterior hasta la actualidad, también se abonara con ese bono en lugar de que sea en efectivo por el monto del cupón, que no capitaliza intereses.
- No recibirán el equivalente a los cupones atados al crecimiento del Producto Bruto Interno (PBI) que se pagaron a los que ingresaron al canje original en 2006 y 2007.
- Los tenedores participantes deberán hacerse cargo del pago de comisiones a los bancos por un monto de 0,50% de la deuda en default canjeada, mientras que no tendrá costo para el Gobierno.
En las próximas semanas el país y el mundo sabrán si el anuncio se quedó en palabras o podrá concretarse en un nuevo canje.
Verónica Dalto