PorJULIÁN GUARINO - Nada es tan difícil que no se pueda conseguir con fortaleza. Sea fuerte. No le regale la PlayStation a su hijo. Guarde la plata. Haga lo que todo el mundo, compre acciones del Bank of America, Wachovia, Well Fargo, Citibank o la que quiera. Le digo más: no compre acciones, compre opciones sobre acciones. Y en sólo una semana, lo que era el vil metal para comprar un triste aparatito para los jueguitos electrónicos de su hijo, puede transformarse por magia de los mercados –y del infierno– en el dinero para adquirir ese departamento de 3 ambientes en Puerto Madero con salida privada a los cautivos piletones de agua estancada –envidiable– con los que siempre soñó... ¡usted!
En los últimos días, las entidades financieras pasaron de ser los malos de la película a transformarse en el sector que puede convertir a cualquier inversor medio en un auténtico y billeteril Warren Buffet.
En realidad, si bien estas acciones cotizan muy por debajo de sus valores históricos y varias de estas companías ya quedaron en el camino, los precios de cotización de las sobrevivientes y, sobre todo, los derivados financieros que son las opciones bursátiles de esos papeles, han tenido un recorrido millonario. Esto, a partir del anuncio del mega-rescate anunciado por George Bush.
Basta señalar que el viernes, las opciones sobre acciones del papel de Wachovia subieron casi 400%. O las de Wells Fargo crecieron 100% mientras que las de JP. Morgan ganaron 82%. Para Morgan Stanley también hubo una suba del 30%. Esto va de la mano con la idea de que serán los mismos bancos los que se alzan como el sector favorito para liderar la recuperación y sacar del pozo a Wall Street. Un bonus: la acción de Fannie Mae –lo que quedó de ella– ganó más del 300% en los últimos 7 días. Y si es dado a lo tecnológico, préstele atención a Research In Motion (RIMM), la compañía que hace el famoso telefonito Blackberry. El viernes el precio de la prima de opciones ganó 631%. Y eso sólo en un día.
Minotauro especulador
Tanto en los Estados Unidos como en la Argentina el mito de las opciones ha perdido vigencia. La leyenda decía que sólo los temerarios podían utilizar las opciones y que recurrir a ellas implicaba una apuesta mayúscula en nombre de la especulación. Esto ha dejado su lugar a una visión más flexible, donde se destaca su utilización como un instrumento financiero ampliamente utilizado como cobertura que lo cubren de las olas antológicas que sacuden a la humilde escollera del mercado de acciones. Y hay más: la diferencia entre tener un objetivo de no sufrir pérdidas y otro de lograr ganancias, es la diferencia entre la cobertura y especulación.
Para los analistas, hay que tener cuidado. En realidad debería haber tenido cuidado desde mediados de 2007... Juan José Vázquez, jefe de research de Bull Market Brokers, señala que la de las opciones se trata de una apuesta riesgosa y que lo ideal es que al utilizarlas se complemente con una estrategia de inversión.
De todas maneras el fenómeno no es nuevo. Desde hace algunos años, los inversores minoristas se atreven al mercado de opciones. La historia es larga. Incluso se cita la caída del banco Barings, en 1995, como un referente de lo que una mala racha en opciones puede generar. Pero también está el otro lado, donde se las recomienda como ayuda para defender los portafolios de los inversores de las abruptas caídas en los precios de las acciones. En los últimos años, y gracias a las plataformas de Internet, el mercado de los inversores minoristas se acercó a esta plaza.
“Hasta hace un tiempo, los inversores minoristas relacionaban el uso de opciones con la inversión especulativa, pero ahora eso ha cambiado y la ven cada vez más como una forma de controlar la volatilidad y generar ingresos”, señalaron en la city.
Otra recomendación que dan los brokers es tener siempre presente el riesgo. Hablab de aprenderse una pequeña oración mientras opera opciones de bancos. Las primeros párrafos son suyos. Aunque le conviene incorporar en la letra a las ya inexistentes Barings, S.G. Warburg, Bear Stearns, Lehman Brothers y Merrill Lynch. Son la parte que ya no está del rompecabezas... |