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Anabella Quiroga - El Gobierno recibió ayer oficialmente la propuesta para llegar a un acuerdo con los holdouts por la deuda que está en default. El jefe de Gabinete, Sergio Massa, ratificó que la quita será mayor a la que se aplicó en 2005 y que se aguarda una participación de acreedores por una cifra superior a US$ 10.000 millones, casi la mitad de los títulos impagos.
Con la peor caída de la Bolsa de Buenos Aires en los últimos seis años como marco, el Gobierno avanzó ayer en la operación que había anticipado la presidenta Cristina Kirchner la semana pasada, desde Nueva York.
Ayer, por más de una hora Cristina recibió en su despacho a los representantes de los tres bancos que acercaron la propuesta. Lo hizo junto al jefe de Gabinete, Sergio Massa, el ministro de Economía, Carlos Fernández, y el secretario de Finanzas, Hernán Lorenzino. De parte de los banqueros estuvieron Juan Bruchou (Citibank), Marcelo Blanco (Deutsche Bank) y Gustavo Ferraro (Barclays).
Tras el encuentro, los funcionarios y los banqueros dieron una conferencia de prensa con Massa como vocero central. "Fue una reunión para firmar la carta acuerdo de trabajo, como objetivo central poner en marcha las dos propuestas, las de los holdouts y la de los préstamos garantizados", señaló Massa, en referencia a los papeles tomados por los bancos en 2001.
"La oferta es mejor para Argentina. La quita para los acreedores va a ser mayor que en 2005", apuntó. Pero evitó dar precisiones. Igual trascendió que la quita prevista ronda el 66%, contra el 43% del primer canje (ver más detalles en las "Claves" de la página 4).
Massa no quiso detallar ni cuándo arranca la operación, ni cuánto será la quita para los bonistas, ni la tasa de interés que deberá pagar el país para acceder al nuevo financiamiento. Dijo que esos detalles se conocerán hacia fin de esta semana, una vez que los bancos cumplan con informar a la Comisión de Valores de EE.UU. (SEC).
Una de las patas de la negociación es la incorporación de "dinero fresco". Además del cambio de papeles defaulteados por otros títulos con descuento, los holdouts se llevarán un nuevo bono, en el que comprometen aportar 25 dólares por cada 100 que se canjean.
En el caso de los préstamos garantizados lo que se busca es aliviar la necesidad de financiamiento de Argentina del año próximo. Los bancos se comprometen a suscribir un nuevo título a 30 dólares por cada 100 canjeados.
"Hay cuestiones técnicas que no se pueden responder hasta que la oferta no se haga pública", dijo Massa. Pero destacó que el país conserva la facultad de aceptar o rechazar esta propuesta. Y que la decisión final que debe ser ratificada por el Congreso.
"El contexto internacional ha cambiado, seguimos con mucha atención lo que está sucediendo", dijo el funcionario en una escueta referencia la derrumbe de ayer de los mercados. "Sería poco prudente hablar de tasas", agregó el titular del Deutsche, aunque confió en que esta operación inicie un "ciclo virtuoso" que le permita a Argentina acceder a crédito más barato.
Pero en el actual contexto nada es seguro. La última vez que Argentina salió al mercado, en agosto, pagó tasas superiores al 15% por una colocación de bonos a Venezuela. Esto fue leído como una señal de debilidad, y aun no puede saberse si en medio de los turbulencia, el país conseguiría una tasa menor de parte de los holdouts.
"En los próximos días", contestó Massa a la pregunta de cuando se iniciará el canje. Pero -tal como anticipó ayer Clarín- estaría confirmado que la apertura será mañana, 1 de octubre, y el cierre el 15 de noviembre.
Con el acto de ayer se formalizó la operación y se abre el período de mandato de los bancos para salir a captar bonistas.