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Mara Laudonia - Tras haber anunciado la reapertura del canje y consultar a inversores, empresarios y diplomáticos durante la semana que pasó en Nueva York, el Gobierno estudia cómo adaptar la oferta que hicieron los bancos de inversión para contemplar a todo tipo de inversores.
"Es una locura pensar que el Gobierno argentino hará una oferta que contemple sólo a unos pocos", sostuvo un alto funcionario que participó de la comitiva, antes de partir hacia Buenos Aires. La fuente buscó así calmar las dudas que se generaron en torno a la conveniencia o no de la oferta para el pequeño inversor.
Sucede que la oferta argentina contemplaría una quita de cerca de 66%, según los lineamientos del canje conocidos hasta el momento. Para un banco o fondo de inversión que compró estos bonos a no más de 30 dólares la lámina de 100, en vísperas o previo al default con la mira en una reestructuración futura, es un gran negocio de hasta 100% de ganancia. Pero para un inversor común, con sumas más modestas, y que compró a precios más altos, representará indefectiblemente una quita. El punto es determinar cuánto de quita está dispuesto a tolerar para decidirse a entrar.
Pese a los pasos que restan por dar, en el Gobierno se muestran optimistas de que lograrán un alto nivel de acatamiento. "Hay un clima distinto", observan. Los bonos en default alcanzaron en menos de un mes una suba de hasta cinco o seis centavos. El Global 2017 tocó los 31 centavos cuando el pasado 25 de agosto había alcanzado el mínimo del año en 0,26 dólar, lo que demuestra que hubo movimiento para posicionarse para el canje.
La oferta que inicialmente le alcanzaron Barclay's, Deutsche y el Citi incluyó un trabajo de inteligencia efectuado por las mismas entidades en el que lograron detectar y arrancarles un compromiso de aceptación a fondos y bancos de inversión por alrededor de US$ 10.000 millones, aseguran los bancos. Un administrador de un gran fondo de EE.UU. que alguna vez analizó la veta del litigio confesó a este diario que ingresará al canje. Entre los conocidos, se encuentran Grammercy y Fintech, del multimillonario mexicano David Martínez, de llegada a Carlos Slim y reconocido por haber comprado el piso más caro de Manhattan.
Pero este clima positivo se observa también en los abogados que representan la acción de clase certificada de bonistas, ante el Tribunal de Nueva York, que cuenta con una base de US$ 3.100 millones reconocidos por el Gobierno, y que puede alcanzar los US$ 4.500 millones. "Si ellos envían un mensaje conciliador, nosotros responderemos de igual forma", dijo Pablo Giancaterino, pata local de Proskauer, que comparte el juicio con los bufetes de Gleizer y Sirota. Ellos admiten que una parte de esos bonos ya pudo haber sido transferida a grandes bancos de inversión. Pero, si Griesa avala la propuesta, intentarán jugar una última carta convenciendo al Gobierno y a los pequeños bonistas -entre los que hay argentinos- que entrando al canje a través de la Corte de EEUU. resultará "en un costo de 8% del 0,5% que piden los bancos", aseguran.
Por último, una masa importante de bonistas italianos, por recomendación del lobbista de bancos Nicola Stock, decidió hacer un juicio por US$ 4.400 millones ante el CIADI. Pero el desenlace en este tribunal administrado por el Banco Mundial es incierto, ya que fue concebido para disputas por inversiones reales y no hay antecedentes de casos financieros. Es por ello que desde los mismos abogados de acreedores hasta del Gobierno creen que finalmente Stock terminará alentando el ingreso a la operación de deuda.