Por LEANDRO GABIN - La crisis financiera sigue potenciando la manía argentina de posicionarse en dólares. Esto venía de vieja data, exacerbado por los conflictos domésticos (léase el enfrentamiento con el campo). Pero resuelto –a medias– ese tema, los inversores continúan manteniendo un alto nivel de su portafolio en moneda dura y la tendencia parece difícil de revertirse. Parte de eso se vio ayer, cuando el dólar en el microcentro porteño subió otro centavo a $ 3,15 en el circuito minorista mientras que en el mayorista cerró en $ 3,136 (suba de un centavo y medio). En el mercado se dijo que la demanda fue importantísima (se operaron más de u$s 700 millones), y que el Banco Central salió sobre el final para calmar un poco las aguas. Según se dijo, el Central vendió alrededor de u$s 70 millones en el spot (a través de dos intervenciones, la primera para marcar la cancha fue de u$s 50 millones), mientras en el mercado de futuros habría colocado entre u$s 250 y u$s 300 millones. Desde la autoridad monetaria minimizaron los montos utilizados, incluso convalidaron una intervención más “modesta”, y aclararon que en futuros muchas operaciones no fueron ventas sino un roll-over de operaciones para otros plazos. “Fue fin de mes y el clima está cargado de incertidumbre. Se juntaron las dos cosas, las operaciones de cobertura que tienen que hacer algunos inversores incrementaron fuerte el volumen”, decían desde un banco. “Mientras que no haya corrida, el BCRA va a actuar dosificadamente para que suba el tipo de cambio pero a cuentagotas”, decía un operador.
Sea como fuere, en las mesas de los bancos privados no tienen dudas de que el inversor local va a seguir posicionándose en dólares. Sucede que es el resguardo natural por excelencia ante la crisis. De hecho, se deslizaron dos datos contradictorios pero interesantes a la vez: el dólar contado con liquidación sigue alto en $ 3,17 (la contracara de la venta de bonos y acciones para fugar capitales), pero para traer dinero al país desde el exterior hoy el inversor tiene que pagar una comisión del 3% contra 0% para sacarla. “Hoy, con los problemas que hay en EE.UU. y Europa, la ‘entrada’ está demandada”, contaban desde una entidad de capitales nacionales. La misma fuente aclaraba que, de todas formas, los billetes quedan fuera del circuito: van a las cajas de seguridad. De ahí que la demanda de dólares es tan fuerte con respecto a la oferta, que el Central –en los nueve meses del año– está teniendo la menor compra de billetes verdes desde el 2003. Según la consultora M&S, Martín Redrado apenas adquirió u$s 1.300 millones, siete veces menos que en 2007 y un séptimo que en 2006. “Lo que fue en 2000 el riesgo país hoy puede ser la dolarización de portafolios”, dice en un informe. Y consignan cómo evolucionó la dolarización de portafolios: quedó alta a fin de 2007 después del primer cimbronazo subprime (pasó de cero a u$s 600 millones por mes). “Era alto pero que no hacía mella en la liquidez porque el BCRA compraba casi u$s 1.000 millones por mes”, aclaran. Entre abril y junio, con el conflicto del campo, la dolarización trepó a un promedio mensual de u$s 2.800 millones (llegó a u$s 3.200 millones en mayo). La oferta de divisas subió a u$s 1.900 millones por mes pero no alcanzó y el BCRA tuvo que vender u$s 900 millones mensuales para cubrir el faltante y que no se dispare el dólar. Ahora, entre julio y septiembre, la oferta comercial de divisas fue más alta que en los meses anteriores pero la dolarización bajó poco respecto de los meses de pánico. M&S dice que quedó estacionada en torno a u$s 1.500 millones. “El superávit comercial récord lo está comprando casi todo la gente y las empresas (el mercado minorista, las compras empresarias y el contado con liqui). El BCRA compra poco y en el acumulado de septiembre va a comprar cero”, vaticinan. |